El tamaño sí importa

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La semana pasada alguien me hizo un comentario acerca del tamaño de las banderas de un ayuntamiento, como codiciando que aquellas eran más grandes que las suyas… Aunque nos parezca que no, el tamaño es algo que importa y mucho y en el caso de las banderas está regulado.

El tamaño de la bandera se establece en el Real Decreto 1511/1977, de 21 de enero, por el que se aprueba el Reglamento de Banderas y Estandartes, Guiones, Insignias y Distintivos.

En este Decreto se describe la bandera:

“La bandera nacional es la compuesta por tres franjas horizontales, roja, gualda y roja, la gualda de doble anchura que las rojas”.

Y se indican sus medidas:

“Largo de la bandera: 3/2 de a.

Ancho de la bandera: a”.

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El material del que debe estar hecha es:

“Seda, tafetán, lanilla o fibra sintética, según los casos”.

Y el tamaño o, mejor dicho, los tamaños (especificados en el nº20 del título 1 del Citado Decreto):

TIPO de BANDERA LARGO ANCHO
1 6.640 milímetros 4.430 milímetros
2 4.110 milímetros 2.740 milímetros
3 3.240 milímetros 2.160 milímetros
4 1.500 milímetros 1.000 milímetros
5 750 milímetros 500 milímetros

Los edificios militares y los edificios al servicio del Estado izarán las banderas de los siguientes tipos, proporcionados a las alturas de las edificaciones. Esto lo especifica también dicho Decreto:

Altura del edificio

Tipo de bandera

Superior a 25 metros

2

Entre 10 y 25 metros

3

Inferior a 10 metros

4

Existen algunos excepciones, como es el caso de los edificios militares, donde “cualquiera que fuere su altura estarán dotados además de la bandera tipo 4 para ser izada en días de mal tiempo en sustitución de la que corresponda reglamentariamente” (¡más vale prevenir que curar!).

Y “en aquellos establecimientos en que la bandera se iza en mástil fijo a tierra se adoptará el tipo número 3, siendo las astas, mástiles y picos en que se enverguen las banderas de madera en color nogal claro o metálicas pintadas de blanco, y tendrán una altura proporcionada a las medidas de aquella. El extremo superior de las astas y mástiles irá provisto de un disco o galleta con roldana para el laboreo o paso de la driza”.

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 ¿Estáis de acuerdo conmigo en que el tamaño importa?

Juré Bandera y no soy facha

El pasado fin de semana mi amiga y periodista, Mayra Álvarez, y yo juramos bandera en el Cuartel “el Rey” en el Pardo. A raíz de ello he recibido numerosas preguntas, unas muy inteligentes y otras no tanto, por lo que he pensado en escribir este post.

Podría ponerme a explicar paso a paso en qué consiste una jura de bandera, pero os iba a aburrir y es algo que podéis encontrar en cualquier manual.


Voy a intentar responder a todas las preguntas que me han hecho y espero que con ello queden resueltas todas las dudas.

Origen de la Jura de Bandera

La ceremonia de la Jura de Bandera procede de la Antigua Roma. Entonces recibía el nombre de ‘sacramentum’ y convertía, en términos jurídicamente, a un ciudadano en un legionario, para poder enfrentarse en la batalla en defensa de Roma.

En España se conocen juramentos desde la Edad Media; a lo largo de los siglos y en toda Europa, se ha mantenido el juramento ‘militar’, mediante fórmulas y rituales fijados por las máximas autoridades, ya fuera el Rey o el Gobierno.

Es a partir del S.XIX, cuando estas ceremonias ritualizadas se celebraban en las calles y plazas más importantes de nuestras ciudades. Eran de gran atractivo para la población en un tiempo en el que el Servicio Militar era obligatorio y las ceremonias tremendamente vistosas.

¿Para jurar bandera hace falta ser militar?


“¿Pero tú eres militar?¿Cómo es eso de que vas a jurar bandera si no eres militar?”

La Jura de Bandera civil es un acto solemne en el que todos los ciudadanos pueden participar. De hecho, cualquier civil puede hacerlo en las fechas que las Fuerzas Armadas (Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército de Aire) designan cada año en diferentes localizaciones a lo largo y ancho de la geografía española.

En el año 1996 se redujo el tamaño del Ejército y se suspendió el Servicio Militar obligatorio en España. Desde este momento se han venido reduciendo aquellas grandes ceremonias de la Jura de Bandera pero, paralelamente, se venía apreciando que cada vez más civiles pedían, sin hacerse militares, poder hacer su Jura de Bandera, aprovechando que un hijo, un hermano o un sobrino militar hacían la suya. Esta es la razón por la que se establece un procedimiento administrativo para solicitar al Ministerio de Defensa la posibilidad de hacer la Jura de Bandera.

Jurar bandera no solo es algo que pueda hacer un civil, es además un derecho ciudadano.


La Constitución hace hincapié en el derecho de los ciudadanos a participar en los asuntos públicos, directamente, en el Art. 23, y en  la consagración de la libertad individual, como el primero de los valores superiores en los que se sustenta nuestro ordenamiento jurídico nacional, Art. 1.


¿Qué sentido tiene jurar bandera? ¿Cuál es el significado del acto?

Lejos de ser un acto fascista la Jura de Bandera es la expresión pública e individual de lealtad hacia los españoles y hacia la Nación española. Como no me canso de repetir una y otra vez “la bandera de España simboliza la nación; es signo de la soberanía, independencia, unidad e integridad de la patria y representa los valores superiores expresados en la Constitución” (Art.1, Ley 39/1981, de 28 de octubre, por la que se regula el uso de la bandera de España y el de otras banderas y enseñas)

Es decir, la bandera no representa una forma de gobernar, a un partido, a una persona,… la bandera nos representa a todos y cada uno, representa el respeto hacia otros y hacia sus diferencias, el buen trato a otras culturas,…

Después de jurar contestando en voz alta a la fórmula oficial, los ciudadanos pasan de a uno ante la bandera y la besan. Este hecho simboliza públicamente la firma del ‘contrato’ de servicio a la defensa de los intereses colectivos de los españoles.

¿Jurar bandera es de “fachas”?

Después de lo dicho, es evidente que no.

La palabra facha es una deformación coloquial del término fascista (seguidor del fascismo), que a su vez proviene de fascio, un símbolo del antiguo Imperio Romano. Actualmente se emplea para hablar de personas con talante poco democrático. Alguien que ama a su pueblo y a su bandera y que promete ser un buen ciudadano y trabajar en favor de su Patria (esto es no maltratar al que es diferente sino trabajar por acoger, integrar y crecer) no es un facha sino un ciudadano respetable.

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A partir de la Jura de Bandera, el ciudadano seguirá en su mismo empeño, impulsado por su libertad individual, de contribuir al bien común, de ser un buen ciudadano. La jura es un compromiso personal cuya implicación se mide según las posibilidades personales, pero es un hecho loable y no deleznable. Es la expresión cívica, pública e individual de lealtad hacia España y hacia los españoles. Se trata de un compromiso por defender los intereses colectivos.

Es una forma de mostrar ante todos que se está decidido a contribuir al bien común. Es una promesa que el ciudadano se hace a sí mismo y que se puede desempeñar en cualquier ámbito social, ya sea en el trabajo o con la familia, en el entorno público o privado. Cosas como pagar impuestos como exige la Ley, colaborar con los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado cuando la situación lo requiere, comportarse de forma adecuada, etc.

Para que os hagáis una idea de lo que digo os dejo una imagen en la que podéis ver a S.M. la Reina Doña Letizia rindiendo honores a la Bandera.

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Requisitos 

Los requisitos que se tendrán que cumplir son los siguientes:

  • Tener la nacionalidad española.
  • Tener cumplidos los dieciocho años de edad en el momento de la jura o promesa ante la Bandera de España.
  • No haber sido declarado incapaz por sentencia judicial firme.

 

¿Qué debo hacer si quiero jurar bandera?

La Ley 39/2007 de 19 de noviembre, en su disposición final décima, se encarga de regular el Juramento o promesa de los españoles ante la Bandera de España:

“Los españoles que lo soliciten podrán manifestar su compromiso con la defensa de España, prestando el juramento o promesa ante la Bandera, con la siguiente fórmula: «¡Españoles! ¿Juráis o prometéis por vuestra conciencia y honor guardar la Constitución como norma fundamental del Estado, con lealtad al Rey, y si preciso fuera, entregar vuestra vida en defensa de España?» A lo que contestarán: «¡Sí, lo hacemos!»”

Por la Orden DEF/1445/2004, de 16 de mayo, se establece el procedimiento para que los españoles puedan solicitar y realizar el juramento o promesa ante la Bandera de España.

 

Si he sido objetor de conciencia y no hice el Servicio Militar, ¿puedo Jurar la Bandera en un acto civil?

Sí. No haber hecho el servicio militar obligatorio no impide ser partícipe de este acto.
¿Se puede repetir la Jura de Bandera? Si  ya juré cuando hice el Servicio Militar, ¿puedo repetir?
Sí, de hecho, en el formulario de inscripción se pregunta si se ha participado previamente en alguna otra Jura.

 

¿Cómo conocer las fechas y lugares de una jura?
La página web del Ministerio de Defensa ofrece el listado completo. Para inscribirse es obligatorio rellenar una solicitud y remitirla al Ministerio de Defensa o la Subdelegación de Defensa de la provincia en la que participarás en la Jura.

Aquí puedes encontrar más información.

Aquí puedes descargar la solicitud para jurar bandera

 

Algunos detalles protocolarios de una jura de bandera

 A) ¿Cómo me visto para una jura? ¿Cuánto tiempo antes tengo que estar? ¿Puedo sacar fotos?


Es un acto solemne. Por regla general, se pide que los hombres vayan de traje oscuro y las mujeres de traje corto; no obstante no hay que preocuparse puesto que se suele informar en las instrucciones que hacen llegar a los inscritos en una Jura civil. No se impide a nadie prestar juramento o promesa por su indumentaria, pero conviene seguir cierto protocolo a la hora de vestir. Para cualquier duda se puede uno informar en la Delegación o Subdelegación de Defensa de la provincia correspondiente.

Se debe llegar con dos horas de antelación para conocer los detalles e indicaciones a seguir.

Posteriormente cada jurando recibirá las fotos y vídeo del acto. Es preferible concentrase en el acto y no en sacar fotos.

B) ¿Hay que besar la Bandera Nacional? 


Se besa la bandera como un gesto simbólico que supone sellar el compromiso con España. Como curiosidad, cuando los participantes civiles se inscriben para formar parte de estas ceremonias se recomienda a las mujeres no llevar carmín en los labios, para no manchar la Bandera.

C) Programa general del acto de la jura:

  1. Formación de las tropas, banda de música.
  2. Acceso y colocación de invitados generales.
  3. Formación de la compañía de honores.
  4. Acceso de autoridades militares y civiles a tribuna.
  5. Incorporación de la bandera y honores.
  6. Misa castrense.
  7. Revista de la tropa.
  8. Homenaje a los caídos.
  9. Desfile de la tropa.
  10. Juramento a la bandera.
  11. Paso ante la bandera.
  12. Discurso de la primera autoridad militar.
  13. Vino de honor.

 
 

¡Es mejor tener la última palabra!

Había decidido no escribir post esta semana por una cuestión de tiempo, pero o escribo o reviento.

A todos nos ha dicho alguna vez nuestra madre, abuela, novia/novio eso de: “te encanta tener la última palabra”. Y es que eso de hablar el último ¡y punto! nos encanta. ¡Se acabó! ¡Gané!


Hablar el último es un signo de poder… Te da la ventaja de escuchar a todos y cerrar sin que nadie pueda refrendarte. Hablas el último… ¡y punto! Y te queda esa sonrisa de satisfacción…Esta es la razón por la que me cuesta entender, cuando asisto a algunos actos, que se vuelvan locos y se hablan tanto lío con el orden de intervenciones. ¡Hasta mi abuela lo entendería!

  1. Si el acto consiste en una comida hay varias fórmulas. Lo más corriente suele ser hacer un discurso breve al término de los postres.
  • Se saluda
  • Se da la bienvenida al invitado de honor (el anfitrión)
  • El invitado de honor dice unas concernientes al motivo de su visita y agradece a todos su presencia.

(Si quieres saber más puedes leer el post sobre brindis)

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2. En aquellos actos que no son comidas en la que los principales invitados intervienen mediante un discurso se procede de la siguiente forma, según sea único o múltiple:

a) El único se da cuando el anfitrión presenta y agradece y el invitado de honor responde con un breve discurso.

b) Los múltiples se dan cuando hablan varias personas, es el caso de una inauguración, etc. El orden entonces para hablar es claro, como decíamos más arriba: de menor importancia a mayor importancia. Habla primero la persona de menor importancia, para terminar hablando la de mayor importancia.

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En estos casos es interesante preparar un “Ordo procedendi” que evite errores en el orden de intervenciones.

Vamos, muy sencillito, ¡no tiene pérdida ni dificultad alguna!

 

 

El casamiento engañoso y el ajuar de la novia

Nuestras compañeras de Protocol Bloggers Point nos han hecho un reto- propuesta esta semana. Nos invitan a buscar detalles de ceremonial, etiqueta y protocolo en cualquier obra de Cervantes o de Shakespeare, como forma de rendir homenaje a estos dos grandes de la literatura en el IV Centenario de su muerte. En mi caso he elegido una novela ejemplar de Cervantes, el Casamiento engañoso.

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“El casamiento engañoso” es la novena entre las Novelas ejemplares de Miguel de Cervantes Saavedra, publicadas en el año de 1613. Es vista como una introducción a la novela “El coloquio de los perros”, ya que en una aparecen personajes y  sucesos de la otra.

En esta novela, el Alférez Campuzano, cuenta a su amigo el  Licenciado Peralte la historia de su matrimonio con Estefanía de Caicedo.

El Alférez se propuso seducir a Estefanía,no tanto atraído por sus encantos como por la dote que ella aportaría al matrimonio. Pero cuando ya Alférez comienza a enamorarse descubre que él es engañado. Estefanía, no era la dueña de la casa y huye con su amante llevándose las joyas (que, por cierto, eran falsas) de Campuzano, dejándolo contagiado de la sífilis, que acaba de curar en el hospital.

Nosotros vamos a centrarnos en un detalle de la misma, el ajuar de las novias:

«Pues un día -prosiguió Campuzano- que acabábamos de comer en aquella posada de la Solana, donde vivíamos, entraron dos mujeres de gentil parecer con dos criadas: la una se puso a hablar con el capitán en pie, arrimados a una ventana; y la otra se sentó en una silla junto a mí, derribado el manto hasta la barba, sin dejar ver el rostro más de aquello que concedía la raridad del manto; y, aunque le supliqué que por cortesía me hiciese merced de descubrirse, no fue posible acabarlo con ella, cosa que me encendió más el deseo de verla. Y, para acrecentarle más, o ya fuese de industria [o] acaso, sacó la señora una muy blanca mano con muy buenas sortijas. Estaba yo entonces bizarrísimo, con aquella gran cadena que vuesa merced debió de conocerme, el sombrero con plumas y cintillo, el vestido de colores, a fuer de soldado, y tan gallardo, a los ojos de mi locura, que me daba a entender que las podía matar en el aire. Con todo esto, le rogué que se descubriese, a lo que ella me respondió: ”No seáis importuno: casa tengo, haced a un paje que me siga; que, aunque yo soy más honrada de lo que promete esta respuesta, todavía, a trueco de ver si responde vuestra discreción a vuestra gallardía, holgaré de que me veáis”. Beséle las manos por la grande merced que me hacía, en pago de la cual le prometí montes de oro. Acabó el capitán su plática; ellas se fueron, siguiólas un criado mío. Díjome el capitán que lo que la dama le quería era que le llevase unas cartas a Flandes a otro capitán, que decía ser su primo, aunque él sabía que no era sino su galán.

»Yo quedé abrasado con las manos de nieve que había visto, y muerto por el rostro que deseaba ver; y así, otro día, guiándome mi criado, dióseme libre entrada. Hallé una casa muy bien aderezada y una mujer de hasta treinta años, a quien conocí por las manos. No era hermosa en estremo, pero éralo de suerte que podía enamorar comunicada, porque tenía un tono de habla tan suave que se entraba por los oídos en el alma. Pasé con ella luengos y amorosos coloquios, blasoné, hendí, rajé, ofrecí, prometí y hice todas las demonstraciones que me pareció ser necesarias para hacerme bienquisto con ella. Pero, como ella estaba hecha a oír semejantes o mayores ofrecimientos y razones, parecía que les daba atento oído antes que crédito alguno. Finalmente, nuestra plática se pasó en flores cuatro días que continué en visitalla, sin que llegase a coger el fruto que deseaba.

»En el tiempo que la visité, siempre hallé la casa desembarazada, sin que viese visiones en ella de parientes fingidos ni de amigos verdaderos; servíala una moza más taimada que simple. Finalmente, tratando mis amores como soldado que está en víspera de mudar, apuré a mi señora doña Estefanía de Caicedo (que éste es el nombre de la que así me tiene) y respondíome: ”Señor alférez Campuzano, simplicidad sería si yo quisiese venderme a vuesa merced por santa: pecadora he sido, y aún ahora lo soy, pero no de manera que los vecinos me murmuren ni los apartados me noten. Ni de mis padres ni de otro pariente heredé hacienda alguna, y con todo esto vale el menaje de mi casa, bien validos, dos mil y quinientos escudos; y éstos en cosas que, puestas en almoneda, lo que se tardare en ponellas se tardará en convertirse en dineros. Con esta hacienda busco marido a quien entregarme y a quien tener obediencia; a quien, juntamente con la enmienda de mi vida, le entregaré una increíble solicitud de regalarle y servirle; porque no tiene príncipe cocinero más goloso ni que mejor sepa dar el punto a los guisados que le sé dar yo, cuando, mostrando ser casera, me quiero poner a ello. Sé ser mayordomo en casa, moza en la cocina y señora en la sala; en efeto, sé mandar y sé hacer que me obedezcan. No desperdicio nada y allego mucho; mi real no vale menos, sino mucho más cuando se gasta por mi orden. La ropa blanca que tengo, que es mucha y muy buena, no se sacó de tiendas ni lenceros; estos pulgares y los de mis criadas la hilaron; y si pudiera tejerse en casa, se tejiera. Digo estas alabanzas mías porque no acarrean vituperio cuando es forzosa la necesidad de decirlas. Finalmente, quiero decir que yo busco marido que me ampare, me mande y me honre, y no galán que me sirva y me vitupere. Si vuesa merced gustare de aceptar la prenda que se le ofrece, aquí estoy moliente y corriente, sujeta a todo aquello que vuesa merced ordenare, sin andar en venta, que es lo mismo andar en lenguas de casamenteros, y no hay ninguno tan bueno para concertar el todo como las mismas partes”.

»Yo, que tenía entonces el juicio, no en la cabeza, sino en los carcañares, haciéndoseme el deleite en aquel punto mayor de lo que en la imaginación le pintaba, y ofreciéndoseme tan a la vista la cantidad de hacienda, que ya la contemplaba en dineros convertida, sin hacer otros discursos de aquellos a que daba lugar el gusto, que me tenía echados grillos al entendimiento, le dije que yo era el venturoso y bien afortunado en haberme dado el cielo, casi por milagro, tal compañera, para hacerla señora de mi voluntad y de mi hacienda, que no era tan poca que no valiese, con aquella cadena que traía al cuello y con otras joyuelas que tenía en casa, y con deshacerme de algunas galas de soldado, más de dos mil ducados, que juntos con los dos mil y quinientos suyos, era suficiente cantidad para retirarnos a vivir a una aldea de donde yo era natural y adonde tenía algunas raíces; hacienda tal que, sobrellevada con el dinero, vendiendo los frutos a su tiempo, nos podía dar una vida alegre y descansada.

»En resolución, aquella vez se concertó nuestro desposorio, y se dio traza cómo los dos hiciésemos información de solteros, y en los tres días de fiesta que vinieron luego juntos en una Pascua se hicieron las amonestaciones, y al cuarto día nos desposamos, hallándose presentes al desposorio dos amigos míos y un mancebo que ella dijo ser primo suyo, a quien yo me ofrecí por pariente con palabras de mucho comedimiento, como lo habían sido todas las que hasta entonces a mi nueva esposa había dado, con intención tan torcida y traidora que la quiero callar; porque, aunque estoy diciendo verdades, no son verdades de confesión, que no pueden dejar de decirse.

»Mudó mi criado el baúl de la posada a casa de mi mujer; encerré en él, delante della, mi magnífica cadena; mostréle otras tres o cuatro, si no tan grandes, de mejor hechura, con otros tres o cuatro cintillos de diversas suertes; hícele patentes mis galas y mis plumas, y entreguéle para el gasto de casa hasta cuatrocientos reales que tenía. Seis días gocé del pan de la boda, espaciándome en casa como el yerno ruin en la del suegro rico. Pisé ricas alhombras, ahajé sábanas de holanda, alumbréme con candeleros de plata; almorzaba en la cama, levantábame a las once, comía a las doce y a las dos sesteaba en el estrado; bailábanme doña Estefanía y la moza el agua delante. Mi mozo, que hasta allí le había conocido perezoso y lerdo, se había vuelto un corzo. El rato que doña Estefanía faltaba de mi lado, la habían de hallar en la cocina, toda solícita en ordenar guisados que me despertasen el gusto y me avivasen el apetito. Mis camisas, cuellos y pañuelos eran un nuevo Aranjuez de flores, según olían, bañados en la agua de ángeles y de azahar que sobre ellos se derramaba.

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Preparar el ajuar para la futura esposa es una tradición que en los últimos tiempos, se ha perdido. Hasta hace unas cuántas décadas, la primera mitad del S.XX, era completamente normal ver a las jóvenes preparar su ropa interior, las sábanas, manteles, servilletas.

El cambio cultural, las políticas de igualdad y el ritmo actual de la vida ha hecho, gracias a dios, que las cosas cambien. Algunos ya tienen cosas de cuando vivían solos, otros de cuando se fueron a vivir juntos,… y los que más se abastecen en el IKEA o similar de artículos prácticos para el uso cotidiano. Las casas y las cosas son más funcionales y no hay lugar para guardar tantas cosas.

Aunque si en la tradición judía es siempre el hombre que proporciona la lencería para el hogar y la ropa de cama, mientras que la novia de cualquier manera le corresponde la ropa interior.

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Desde la mas humilde criada a la hija de un rey, todas las novias precisaban de una serie de bienes para comenzar su vida de casadas. El ajuar era preparado por los padres de cada hija, desde que era niña, sin importar la clase social y se disponían habitaciones especiales para guardarlo. En el caso de los judíos era el hombre el que proveía la lencería y la ropa de casa y cama (dato curioso).

El ajuar de Doña Ana de Austria a su llegada a Francia, por ejemplo, lo componían, según fuentes de la época:

  • Joyas por valor de 71221 ducados, orfebrería, lencería y vestidos. La infanta llevaba piedras sueltas, sortijas, un fabuloso aderezo, pulseras y otros adornos.
  • Llevaba piezas de plata: bacías, campanilla, atril, palmatoria, tarros, salvillas, azafates, espumadera, cucharón, bandejas, braseros, fuentes, platos, candeleros, un perol para hacer conservas y una cantimplora grande.
  • Cincuenta sábanas, cien toallas, cincuenta almohadas, seis docenas de paños de dientes, paños para sangrías, peinadores etc…, todas ellas trabajosamente bordadas con los escudos de armas.

 

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La mujer tenía el ajuar como carta de presentación al novio y a la familia y, aunque suene espantoso para nuestra mentalidad moderna, “eso le daba puntos”. Era una obligación y formaba parte de la “dote”. Si retrocedemos siglos atrás, como es el caso de Cervantes, cuando una joven de familia rica se casaba, para llevar todo el ajuar, se necesitaban tantas carrozas y una casa grande para guardarlo, esta era la riqueza de la novia. La presencia o ausencia de un rico ajuar era una cuestión de prestigio de la familia (el ajuar era exhibido públicamente antes del matrimonio), sino que era vivido por la comunidad como una garantía social, ya que definía el estado de “matrimonio” de un elemento de la sociedad y por lo tanto la perpetuación del orden y la estabilidad social.

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Será a finales del S.XIX cuando se empiece a ver de mal gusto la costumbre de exhibir el ajuar en público.

En la actualidad el significado de ajuar se reduce a lo que lleva la novia el día del casamiento.

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Ilustraciones: http://hcmbachillerato.blogspot.com.es/2013/01/mejor-con-un-buen-ajuar.html

 

¡Mátame, camión!

¡Yo no quería, pero me obligaron…!

Luego dicen que hablando de banderas me convierto en la niña del exorcista, pero bien que me llaman por teléfono para preguntarme las dudas protocolarias en lo que a ella se refiere.

Así no:

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Y claro, tanto va el cántaro a la fuente…¡que al final me sale un post!

Vamos a explicar lo del luto de las banderas, que es una cosa muy seria, porque afecta al dolor de todo un pueblo. El luto no es algo que se haga para quedar bien, es un símbolo del pésame del mismo pueblo al que representa la bandera.

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En primer lugar aclarar que el luto oficial solo pueden declararlo las administraciones públicas: el Gobierno Central, la Comunidad Autónoma y los Ayuntamientos. Se hace a través de un documento oficial publicado en el BOE, los boletines de las Comunidades o de las Corporaciones. En estos documentos se fija el luto y su periodo.

La bandera nacional debe ondear en el exterior de los edificios oficiales todo el año. Cuando se trata de un luto oficial ondeará a media asta.

En las banderas de interior se coloca un lazo negro en la parte superior del mástil, como símbolo de duelo. No se debe colocar un crespón ni tampoco ponerlo sobre el escudo o a modo de amarre de la bandera o como si fuese una “banderilla”. Hemos de tener en cuenta que la Ley de la Bandera de España prohíbe en su artículo noveno lo colocación de cualquier símbolo sobre la misma, y el lazo o crespón lo es.

Así no:

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El Real Decreto 684/10 de 20 de Mayo nos deja claras algunas ideas, en su artículo 3:

“No se rendirán honores, salvo los fúnebres, y la Bandera permanecerá izada a
media asta ininterrumpidamente día y noche cuando el Gobierno decrete luto nacional por
un periodo de tiempo determinado. De la misma forma se actuará en el ámbito de las
Comunidades Autónomas, de las Ciudades de Ceuta y Melilla y en los municipios cuando
el luto se establezca por sus órganos competentes”.

Pero se da un problema, municipios o comunidades autónomas declaran el luto oficial para su bandera y hacen lo mismo con el resto de las banderas que la acompañan. Esto no es posible desde el punto de vista legal, puesto que, como dijimos, la bandera de España sólo puede ondear a media asta cuando lo aprueba el Consejo de Ministros.

Para evitar la mala impresión que causa el ver una bandera izada y otra a media asta, los expertos ofrecen dos soluciones diferentes:

  • se han de retirar las demás banderas y dejar sólo la regional o local a media asta (pero esto obligaría a retirar la bandera española, que debe ondear y ocupar un lugar preferente en todas las instituciones oficiales, según la ley 39/81 de 28 de octubre, sobre la bandera nacional).
  • colocar todas las banderas a media asta ( a pesar de lo que dice la legislación sobre quién es el responsable de decretar el luto de la bandera del Estado).

pero nunca unas arriba y otras abajo, cosa que llama poderosamente la atención. Sin embargo, sigue existiendo un vacío legal que se debería subsanar, para evitar la disparidad de criterios.

Así sí:

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Dedicado a mis compis de desayuno: Miguel Ángel, Maryorie y Tony… Gracias por aguantar mis enfados protocolarios…

Y ahora… un poco de diversión… https://www.youtube.com/watch?v=ogxE1mYBZ8o

Los primeros pasos de un largo camino

Los primeros pasos de un largo camino


“Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar”.

(Antonio Machado)
Los días 7 y 8 de abril el presidente de la Asociación Española de Protocolo, Juan Ángel Gato Gómez, ha visitado nuestras islas con el objetivo de visitar a los socios, entregar los carnets a los mismos y “hacer un poco de apostolado” entre los profesionales del protocolo para que se unan a la asociación.

Han sido un par de semanas de mucho trabajo para el equipo organizador: Jonathan Santos, María José Santana Castro, Germán García, Vanessa Muñoz, Lidia Hierro y yo misma.

Un cronograma intenso con entrevistas de Radio, Periódicos y Televisión, reuniones con los socios de las dos provincias canarias, cenas con compañeros,…

Día 7 

  • Llegada del Sr. Presidente al Aeropuerto de Las Palmas
  • Entrevista en la SER. “Hoy por Hoy”

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  • Entrevista para Canarias 7 (G015)
  • Entrevista para Radio Faycán
  • Acto de Presentación AEP y entrega de carnets. En el Círculo Cultural de Telde
  • Vuelo con destino a Tenerife

Día 8

  • Acto de Presentación. En el Salón de Actos de Presidencia del Gobierno de Canarias.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

  • Entrega de carnets
  • Cena entre compañeros, con regalo incluido para nuestro presidente.

 

Han sido unos días muy intenso y en los que nos ha dado tiempo de compartir muchas cosas pero hay algunas que nos han quedado claras:

  • El protocolo es conciliador, facilita la vida y la hace más cómoda
  • El protocolo es un elemento de comunicación
  • El protocolo ayuda a ver las cosas desde una perspectiva más tolerante y social, más comunicativa. Desde el respeto, la escucha… Enseña a ceder en el momento oportuno y a reclamar lo que es nuestro cuando es necesario. Es un buen maestro de asertividad, algo que está muy de moda últimamente.
  • El protocolo es una profesión de futuro, un futuro que debemos de labrar día tras día los profesionales del mismo. Un futuro prometedor, pero que hay que definir.

El protocolo debe tener el lugar que le corresponde, pero para alcanzarlo debemos trabajar todos en unión. Para mostrar que contar con un profesional del protocolo, en las instituciones públicas y empresas, es un valor añadido.

Ahora nos queda un largo camino que andar hasta poder lograr el objetivo de tener un colegio profesional propio, pero un largo camino empieza por un pequeño paso. Es necesario contar con la ayuda de todos para desarrollar proyectos que ayuden a crecer la asociación. Cuento con los que ya son socios… y con los que no lo son, pero se van a hacer usando este enlace o llamando al: 91 455 03 09

Reitero mi agradecimiento a todos los que han hecho posible el éxito de este acto. Aquí os dejo un vídeo que os va a gustar.

(Nota: algunos artículos y entrevistas los puedes leer pinchando sobre ellos)

 

 

 

Y esta semana… entrevista para woman essentia

“El futuro de la profesión somos mis compañeros y yo, y de momento cada día me miro al espejo y me veo estupenda (risas).

Verás, creo que el futuro no se ve, se trabaja. El protocolo tiene mucho futuro, pero como todo hay que cultivarlo día a día; nunca he creído en la generación espontánea. Creo que el protocolo tiene que salir de los despachos, de las instituciones y ocupar el lugar que deba. No quiero decir que tenga que dejar de ejercerse en las instituciones, sino que los valores del protocolo deben aplicarse en todos los ámbitos, optimizando los actos y eventos sociales y empresariales. Contar con un profesional del protocolo es un valor añadido”.

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http://www.womanessentia.com/2016/03/31/flor-de-paz-nos-muestra-el-caracter-ordenador-y-conciliador-del-protocolo/