¿Por qué este blog?

Estamos acostumbrados a escuchar la expresión “para cortarse las venas” ante algo que es realmente deprimente, deplorable, mezquino, mediocre… o que da vergüenza ajena. A mí siempre me gusta añadir, tal vez sea por deformación profesional, mi peculiar coletilla: “con una pala de pescado”… Y es que, si nos paramos a pensar, no merece la pena deprimirse o quejarse por algo que está mal, sino ponerse manos a la obra por mejorarlo.
Siempre he creído que hay dos tipos de personas: los que crean problemas y los que buscan soluciones; por eso mismo he optado por esta profesión, porque es una profesión que crea soluciones.
El ritmo actual de la sociedad exige profesionales altamente cualificados, en un amplio espectro. Así, cuando hablamos de protocolo no debemos restringir nuestro pensamiento a jerarquía y etiqueta, sino a todos aquellos aspectos que nos hacen la vida más fácil, más sencilla, que evitan situaciones de tensión, choques culturales,… y que son muestras de respeto mutuo entre personas, tanto en los ámbitos públicos como en el entorno más íntimo y privado.
Muchas personas consideran el protocolo como algo anticuado, en desuso,… algo que no sirve para mucho… Y lo mismo puede pasar con todo aquello que no se renueva, de ahí la importancia de la adecuación y de cuidar y dar importancia a los modos y maneras protocolarias, que son algo que no puede dejar de estar de moda. En realidad lo antiguo siempre es cimiento de cosas nuevas, de aire nuevo y vida verdadera que surge una y otra vez.
El protocolo no es algo rígido, antiguo, muerto,… es una piedra viva sobre la que se pueden cimentar y asentar sus raíces multitud de fructíferas plantas. Actualmente, es un poderoso instrumento de comunicación selectiva y me atrevería a decir que es la forma más antigua de comunicación corporativa, que desde hace siglos se emplea para proyectar la imagen pública, alcanzar objetivos y transmitir el carácter de instituciones y organizaciones de todo tipo. No es algo nuevo, pero sí algo continuamente renovado y efectivo.