¡Feliz cumpleaños a mí!

IMG_1521Como este año han decidido en casa que si quiero tarta nadie la va a hacer mejor que yo… me he rebelado y he pensado regalarme un post, porque “yo lo valgo”. Así, el post de hoy va sobre protocolo y cumpleaños.

Por culpa de la crísis muchos de nosotros nos vemos obligados a emigrar. Me pregunto si antes de irnos estudiamos las costumbres del país o la región a la que nos vamos, porque, además de resultar muy interesante, es un deber y un adelanto de integración. Pero no se ha de hacer con idea de prejuzgar sino con la idea de saber comportarse en su debido momento.

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De esta manera, en África, más que cumpleaños tienen ceremonias de iniciación, según la edad; en algunas zonas de Canadá el anfitrión es atada y su nariz engrasada para darle buena suerte; en Alemania se ponen tantas velas como años y se dejan arden hasta que se consumen; en China optan por el ruido (matracas, trompetas) para espantar los malos espíritus; en la India tirar de las orejas se consideraría grave ofensa, puesto que el oído es sagrado y también hay costumbre de hacer comidas especiales y entregar un regalo; así como en España, Italia y en Argentina tiramos de las orejas en Irlanda hacen lo mismo pero tirando al cumpleañero al suelo y apaleándolo; en Dinamarca se rodea la cama del homenajeado de regalos y se coloca una bandera en una de las ventanas de la casa del mismo.

Si el cumpleaños es aquí debes tener en cuenta algunos detalles:

El tipo de invitación es, en estos casos, más bien informal. El teléfono, medios digitales o divertidas invitaciones de papel, según edades, perfiles y circunstancias. Si es a uno de tus hijos al que invitan, no lo des por hecho hasta recibir la confirmación paterna o materna del anfitrión.

Es muy importante tener en cuenta el espacio necesario, para no andar a codazos toda la fiesta, ya que puede originar incomodidad y situaciones embarazosas, al menos 2 metros cuadrados por persona, descontando el espacio para los muebles y demás.

Generalmente, salvo en determinados casos en los que se ofrezca una comida o una cena, las celebraciones son tipo cóctel o buffet, lo que permite estar de pie y el movimiento, que favorecen la interacción social.

Algunos escogen temáticas concretas que sean del gusto del homenajeado. Tanto en el caso de pequeños como de mayores, con decoración y originales tartas personalizadas. Se puede, además, crear ambiente con música de fondo.

Los regalos se abren delante de los invitados, después de apagar las velas, pero la costumbre local o circunstancias puede cambiar el orden. “Es de bien nacidos ser agradecidos”; “a caballo regalado no le mires el diente” y “las comparaciones son odiosas”. La sabiduría popular nunca falla, las abuelas son expertas en esto.

Si el homenajeado no dice su edad y la tarta no “se chiva”… ¡nunca preguntes! Especialmente si se trata de una mujer, no hay nada más descortés.

El origen de la fiesta de cumpleaños es pagano y mágico, como hemos podido intuir a lo largo de este artículo. La fiesta y los regalos tenían el objetivo de alejar a los espíritus malignos. La iglesia rechazó este tipo de celebraciones hasta finales del siglo IV; a partir de entonces se le dio a la celebración el tinte de celebración y agradecimiento por la vida recibida de mano de Dios. De hecho en la liturgia eclesiástica sólo se celebra el día del fallecimiento del santo, su nacimiento a la “otra vida”. Únicamente tres nacimientos tienen celebración propia: Natividad del Señor, Natividad de la Virgen María y Nacimiento de Juan el Bautista.

Tal vez esto este relacionado con la antigua costumbre de celebrar únicamente los cumpleaños de faraones o Reyes, puesto que un buen año para ellos era sinónimo de prosperidad para sus súbditos.

Los pasteles y las velas decorativas son de origen griego. Sobre los altares del templo de “Artemis” tartas redondas como la luna, de la cual era diosa, hechas con miel, con cirios encendidos. La creencia folklórica, es que las velas de cumpleaños están dotadas de magia especial para otorgar deseos. Las velas eran un símbolo de protección. Desear “Feliz cumpleaños” a alguien también era símbolo de buena suerte.

Así que: ¡Feliz cumpleaños a mí!

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