El protocolo no es un arma de fuego

Yo sé que a veces me repito más que los pimientos de bote del Mercadona, pero es que no me dejan otra opción. Y hoy, una conversación con Stefano Velasco y Daniel Delmás me anima a escribir esto.

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Quisiera cambiar, lo que sucede es que “la vida es así, no la he inventado yo”. Y tanto va el cántaro a la fuente que al final… ¡Tengo que escribir otro post con el mano rollo!

Y es que parece que el protocolo solo es importante cuando se puede emplear como arma para “chinchar” a un adversario político.

Hoy nos hemos encontrado imágenes como estas en algunos ayuntamientos, con la bandera Europea a media asta.

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Las banderas representan a las personas y no es justo que se use de ellas como elemento de juego político.

Si alguien comienza por jugar con los símbolos qué no hará con las personas en determinadas circunstancias.

Quien usa el protocolo como arma arrojadiza, se arriesga a que le devuelvan con la misma moneda o a destrozar el único medio de pacificación y concordia que le podría sacar las castañas del fuego en situaciones complicadas.

Como diría mi amiga Mayra Álvarez, muchas personas dicen que basta con que se pongan las banderas, pero esa no es una posición acertada. No basta con usar el símbolo, hay que tratarlo con la dignidad y el respeto que merece.

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La bandera europea representa a todos los integrantes de Europa. No representa las políticas erróneas o acertadas de sus gobernantes, representan la voluntad del pueblo Europeo por derribar banderas y crear lazos de unión; las protestas contra las malas políticas se ejercen en las urnas. Representan a todos esos europeos, entre los que me incluyo, que esperan acoger a los refugiados con los brazos abiertos.

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Algunos tienen miedo a acoger a ladrones, asesinos, terroristas, mas se equivocan por dos razones:

El miedo es ignorancia y hay que vencerlo con efectividad y conocimiento. La diligencia derriba el miedo; por eso, ser diligentes en acoger y abrirnos a nuevas realidades hará más grande al pueblo europeo.

Tenemos medios: policías, militares, jueces,… que luchan contra la delincuencia. Y delincuentes hay a ambos lados de las fronteras, no es algo ligado a una cultura o a una religión (¡a dios gracias!). Es de sabios no cerrar las puertas por miedo a los ladrones que puedan entrar, no siendo que uno las cierre tanto que el verdadero ladrón quede dentro. El que se abre, se solidariza,… nunca se equivoca al contrario, ¡gana!

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La historia nos enseña. Hay quien lamenta los siglos de conquista musulmana y a la vez se gloria de la Alhambra, la Torre del Oro, o alaba los sistemas de regadío árabes… Y mucho más… Que la historia nos enseñe a mirar atrás y a ver el verdadero sentido de la bandera europea. Un pueblo unido en unos mismo ideales de paz y progreso.

Pero hemos de tener claro que el protocolo ni es el culpable de estas cosas ni puede provocar enfrentamientos, al contrario.