Estimado Sr. Ministro: ¡me duele la cabeza!

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Sí, puede parecer un poco tonto escribirle al Sr. Margallo para contarle que te duele la cabeza… Pero es que a mí me duele por culpa de sus declaraciones de esta mañana.

Sé que otros compañeros han escrito sobre esto (Daniel y Mayra), pero yo también quiero poner mi granito de arena.

Lo primero es aclarar términos:

acomodador, ra.

“En los teatros y otros lugares análogos, persona encargada de indicar a los concurrentes los asientos que deben ocupar.” (Cfr. Real Academia Española)

protocolo

“Conjunto de reglas establecidas por norma o por costumbre para ceremonias y actos oficiales o solemnes. Conjunto de reglas que se establecen en el proceso de comunicación entre dos sistemas”. (Cfr. Real Academia Española)

diplomacia
“Rama de la política que se ocupa del estudio de las relaciones internacionales. Conjunto de los procedimientos que regulan las relaciones entre los Estados. Servicio de los Estados en sus relaciones internacionales”. (Cfr. Real Academia)

Aclarado lo que significa cada cosa según la RAE, que creo que tiene suficiente legitimidad, es evidente que, como dice el Sr. Ministro, los protocolistas no son los que se ocupan de sentar a la gente, esos son los acomodadores. Al contrario, se encargan de organizar los actos oficiales, estableciendo procesos de comunicación entre dos sistemas… Lo que en cristiano quiere decir que les allanan el camino a los diplomáticos.

Verá, Sr. Ministro, un protocolista no solo sabe de legislación protocolaria (las normas jurídicas de protocolo, en especial, aquellas que afectan directamente a los actos de naturaleza oficial, organizados por las instituciones o autoridades), lo que Ud considera sentar a gente… Vamos, Reales Decretos y esas cosillas de nada… Además de eso estudiamos Comunicación, Marketing, algo de Ciencias Políticas, Organización de Actos, Protocolo Militar, Deportivo, Eclesiástico, Seguridad, ¡Diseño gráfico! (sé lo que está pensando… pero sirve para algo más que para hacer sillas bonitas para los planos). En resumen,… estudiamos un montón para que cuando políticos como Ud llegan a un acto todo esté en perfecto orden, como si nada, como si cada acto se repitiese cada día con naturalidad… ¡Fíjese cuánto naturalidad que ni siquiera Ud se ha dado cuenta de lo que trabajamos y eso que se pasa el día en actos oficiales.

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Aprovecho la ocasión, ahora que ya sabe que esto se estudia, para pedirle a ver si la próxima vez que vaya a apuntarme al paro puedo hacerlo, porque mi profesión no existe en “el sistema”, aunque existan puestos oficiales… Que no tenga que apuntarme como “organizadora de congresos” o “azafata”, sino como protocolista. ¡Se lo agradezco!

El diccionario de la RAE dice exactamente del protocolo que contribuye “estableciendo procesos de comunicación entre dos sistemas”, porque, Sr. Ministro, sin el protocolo ni siquiera podría sentarse a negociar… no sabría Ud ni por dónde empezar… El protocolo es una herramienta de comunicación que elimina fronteras; arregla las meteduras de pata de algunos políticos que dicen cosas o hacen cosas que no deberían…

Tal vez no se ha dado cuenta porque los que trabajamos en esto somos PROFESIONALES, hacemos nuestro trabajo bien y no salimos en los periódicos; pero yo se lo aclaro, porque mi abuelita me enseñó que hay una obra de misericordia que se llama “enseñar al que no sabe”. Yo sé que Ud habló sin saber, pero se puede hablar sin tener razón, Sr. Ministro. Es más, parafraseando a alguien que sabe de verdad lo que vale un protocolista (lo sé por experiencia) le diré que “no por ser protocolista, ni acomodador, se es más tonto, ni se es más inteligente por ser ministro”.

Y que sepa Ud que pienso como mi compañera Vanessa… Y dé gracias al protocolo, que no lo permite, pero yo le sentaría de cara a la pared, ¡castigado!

 

Los trajes de chaqueta y el respeto institucional

“Yo aposté por el kichi porque estaba acostumbrada a personas en traje y chaqueta y quería ver a personas normales”

Esta frase, pronunciada por la joven que interrumpió el pleno del Ayuntamiento de Cádiz exigiendo una vivienda me ha hecho plantearme escribir este post…


¿Si te pones traje eres anormal? ¿Quién decide lo que es o no una persona normal? La normalidad y la bondad no está relacionada con la imagen. Las zapatillas pueden ser un disfraz, al igual que un traje y una corbata.

Una vez quedé a cenar con un chico, me ilusionaba la cita así que me arreglé y pensé durante horas qué ponerme. Él era una persona que se preocupaba de su aspecto y quería estar a la altura de la situación.

Cuando apareció llevaba unos tenis (bambas) bastante sucios y una sudadera con una mancha. Me sentó tan mal que no sabía qué hacer, aún así le aguanté su rollo un buen rato. Insistió en acompañarme a casa y al llegar a la puerta el tipejo quería besarme… Me enfadé tanto que le cerré la puerta en las narices y desconecté el móvil y el portero automático. Sus amigos insistían en que él era muy bueno… ¡era tarde!

Cuando uno queda con otra persona se molesta en acicalarse en virtud de lo que le importa la otra persona, quiere parecerle bien,…

El vestirse correctamente no es un signo de la bondad del corazón, ¡cierto! Pero con ello intentamos expresar una disposición de nuestro ánimo. Esta es la razón por la que uno tiene que ir vestido de acuerdo a unas normas al trabajo, a una fiesta,…

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Hay que tener en cuenta, cuando se trata de una fiesta, la voluntad del anfitrión. Si es quien organiza y nos regala, tiene derecho a elegir la etiqueta.

Ir en pantalones cortos no garantiza nada, igual que ir en corbata. Aún así, es importante nuestro aspecto exterior, ya que habla a los otros de nuestras disposiciones.

Un político acicalado, bien vestido, seriamente vestido,… muestra con ello su respeto hacia las instituciones, las mismas que representan a los ciudadanos.

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Es un error relacionar rastas o corbatas con ladrones. Tan mala es una cosa como otra y ambas son prejuicios.

Te pongas lo que te pongas, piensa que tu aspecto envía un mensaje a otros…

El protocolo es Trending Topic

El protocolo ha sido TT y a mí no se me borra esa sonrisa estúpida de satisfacción cada vez que lo pienso. Me vengo arriba y mi lado revolucionario emerge a lo bestia, mientras yo intento calmarlo casi sin éxito.

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El día 12 de marzo de 2016 pasará a la historia del protocolo como el día que los blogueros de la materia convirtieron su primer encuentro en la Fundación Mapfre en TT.

No puedo decir que haya vuelto con muchas ideas nuevas o con esquemas cambiados, pero este encuentro me ha reafirmado en mis convicciones: el protocolo es serio y merece estar en el lugar que le corresponde. Porque aunque algunos lo crean desfasado, muerto, ¡el protocolo es tendencia!

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Hay cosas que son claras:

  1. El protocolo es comunicación selectiva. Cubre aspectos de la comunicación a los que no llegan el marketing, la publicidad, el periodismo,… Comunicación empresarial, política,… Tan atractivo y variado como puede resultar leer a Delfina Marco y Alfonso Yagüe.
  2. El protocolo es moderno, actual y actualizado, como no enseña Pilar Muiños enredada en el 2.0.
  3. El protocolo es algo tan antiguo como la vida misma, que se alimenta de la historia y la cultura de los pueblos y crece con ellos. Como nos muestran María Requejo, Belén Egea, Yesenia Serpa o Alvar Camero.
  4. El protocolo está en todas partes (hasta en los hoteles lo encuentra Ángela García ), pero no todo es protocolo. Algunos, como Juan de Dios Orozco lo han elegido como único identificador a la hora de nombrar su blog.
  5. El protocolo es comunicación, pero no toda la comunicación es protocolo. Y todos los que nos dedicamos al mundo del protocolo somos apasionados del comunicar, como Daniel Delmás, María Rubio o Ana Valenzuela.
  6. El protocolo no es algo ajeno a la gente, pero tampoco se vende; debe ser fiel a sí mismo. Hasta lo que parece más rígido y complicado puede ser atractivo en manos de un@ gran protocoler@, como María de la Serna. Porque el protocolo es muy fácil, como diría Blanca López.
  7. El protocolo no se rompe, porque el protocolo es flexible. Se construye sobre convenciones y necesita expertos que sepan negociarlas, desarrollarlas, aplicarlas,… con el mayor respeto posible.
  8. El protocolo también está en los detalles cotidianos, no solo en las grandes cumbres mundiales. De los grandes ejemplos del protocolo se aprende para hacer magia con las pequeñas cosas de cada día, que son Cuestión de protocolo para Blanca Otamendi y Arancha, al salir de la oficina.
  9. El protocolo es un arte que se trabaja día a día. Como hacen profesionales de la talla de Mayra Álvarez y Gerardo Correas… que, escriban o no con periodicidad nos regalan grandes momentos.
  10. No hay nada en el protocolo que no sea una perla preciosa que aporte sabiduría a nuestra vida. Y el que no lo crea que le pregunte a Yolanda  Amatriaín.

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Es evidente que después de reforzar mi convicción de todo lo bueno que tiene el protocolo no lo cambio por nada. Sabéis que me gusta repetir hasta la saciedad que el protocolo es un instrumento de conciliación, paz, orden, desarrollo… Y ahora puedo decir que los que escriben sobre protocolo son gente maravillosa.

Desde aquí mi más sincera enhorabuena a las tres mujeres (PBP) que lo hicieron posible y a todos los blogueros que participaron (podéis ver su blogs pinchando en sus nombres o descripciones).

Esperamos el próximo con ansia… ¡Save the day!

Alba Palma… el año que viene te quiero en el ajo ¡No dejes de escribir!

Protocolo para milennials

Cada día me convenzo más de que la sociedad, tal y como la conocemos, se encuentra en un momento de cambio; esperemos que para bien.

Las nuevas generaciones vienen pegando fuerte; apoyadas en lo antiguo, pero con un toque moderno y libre del olor rancio que tanto echa para atrás.

Hace tiempo que quería escribir este post, pero una conversación por redes sociales con @mairasolo (Mayra Álvarez) y otra con @ayaguegar (Alfonso Yague) me ha dado el empujoncito…

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Sergio Llul, jugador de baloncesto menorquín, nos deleitó con un tuit que, no saliéndose de su línea, demostraba que es totalmente compatible la modernidad con el protocolo.

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Veo cada día en redes sociales artículos orientados hacia los milennials, por eso se me ha ocurrido que estaría bien contribuir a la ingente cantidad artículos sobre la “Generación Y” con un post sobre ellos y el protocolo.

Vais a notar que les tengo cariño y creo en ellos,… tal vez porque es mi propia generación.

¿Qué es un milennial?

La Generación Milennials es conocida por diferentes nombres “Generación Y”(por seguir a la X y preceder a la Z, ¡evidente!), y recibe este nombre por ser la “Generación del Milenio” o “Millennials”. Aunque estas cosas no son exactas, se sitúa entre la década de 1980 hasta el año 2000.

Es una Generación que retrasa los típicos rito vitales de matrimonio, etc…

Es una generación que surge en plena encrucijada y periodo de cambio social. Por lo que reúne a personas innovadoras y valientes que han tenido, en muchas ocasiones, que enfrentarse a crisis sociales y personales que les obligan a transformar lo que no les gusta: sus carreras, formas precedentes de afrontar la vida,…

Es una generación más cívica y democrática, más abierta. La Generación que ha crecido a la vez que Internet y con la democratización de la información.

Esto se da también entre los profesionales del protocolo de nuestra época. Una profesión tan antigua como el mundo pero en pleno florecimiento. Una profesión que, a mi modo de ver “sale del armario” transformada y fortalecida para afrontar nuevas realidades. Pero, por supuesto, todo resurgimiento requiere una fase de transformación, dolorosa, en cierta medida.

Los milennials y la transformación de la Comunicación. Los Milennials y el protocolo como elemento de Comunicación

El protocolo les viene a los milennials como anillo al dedo por diferentes motivos. Como muchas veces digo el protocolo no es restrictivo ni huele a rancio, sino que es un medio práctico para mejorar la comunicación y el orden, mucho más en el mundo global en el que vivimos.

El protocolo aporta valores que los milennials tienen en gran estima como:

a) La ecuanimidad

Los milennials son una generación que se define a sí misma como políticamente independiente. Cerca del 30% declara no estar “afiliado” a ninguna religión, sin embargo son respetuosos con todas y se muestran interesados.
Se involucran en los temas de discusión referentes a las políticas de gobierno en curso, emiten su opinión en tono comprometido y la difunden en las redes sociales.

Igual que el protocolo, que respeta, mejorando el diálogo.

b) La profesionalidad y orden

Son altamente profesionales y lo valoran en otros. Igual que el orden y la buena organización y la transparencia.

Igual que el protocolo, que ordena, no para marcar superioridad, sino para establecer igualdad.

c) Suman lo nuevo y lo antiguo

Valoran lo bueno heredado pero son adictos a todo lo nuevo, que creen que les puede aportar.

Igual que el protocolo, que combina perfectamente modernidad con valores heredados y costumbres.

c) Viven felices la universalidad

Son nativos digitales y la tecnología es parte de su vida diaria. Aprecian y se relacionan con otras culturas y tienen una mentalidad global.

Igual que el protocolo, que une y acerca diferentes culturas, dentro del respeto y la concordia.

Es evidente que los valores de la profesión que ejerzo están al orden del día y, los que trabajamos en esto, tenemos muchos motivos para amar lo que hacemos.

El protocolo se sitúa lejos de la imagen rancia que muchos tienen de él para demostrar que es algo tan natural como el comer… o como hacer un selfie muy real…