¡Mi señorito no es un monigote!

Hoy os quiero hablar de la importancia de la participación de todos los actores en un evento.

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A veces me sorprenden algunos “profesionales” que parece que van por la vida arreando ovejas, o que tiran del brazo de sus “señoritos” como las mamás tiran de los niños en dirección contraria a un puesto de “chuches”. !Seguro que os hacéis una idea de lo que quiero decir!

De ahí la importancia de que los señoritos no vayan a los actos como las vacas van al matadero. Empujados por sus equipos. Sino seguros, conocedores de la situación a la que se van a enfrentar.

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Tan importante es que nosotros sepamos prever cada situacuión, como que hagamos cómplices de ello a nuestros jefes, no para que trabajen por nosotros (está claro), sino en su propio beneficio.

Considero esencial la implicación de todos aquellos que participan en un evento puesto que favorece a:

El éxito de la comunicación

Es obvio que cuando todos los intervinientes principales en un evento saben el lugar que les corresponde, el objetivo del acto,… Les es más fácil controlar lo que hacen dicen y orientar todo ello hacia el éxito del mismo

El correcto desarrollo del acto

Es evidente que cuando uno conoce todos y cada uno de los momentos en los que ha de intervenir y se convierte en actor consciente favorece a que no haya retrasos, equivocaciones, malo entendidos y es capaz de reaccionar con más rapidez. Esto no solo favorece al acto, sino a la misma imagen del susodicho.

La fluidez y naturalidad

Esta serie de circunstancias llevan a que el acto se lleve a cabo sin tropiezos, con fluidez y naturalidad, como discurriría una reunión de amigos, lo que hace que todos se encuentren más a gusto, como en casa. Y que la seguridad que trasmiten que participan en el acto contagie al público que acude al mismo.

La resolución de imprevistos

Si los actores controlan perfectamente su papel, conocen los objetivos y el desarrollo del acto estarán más capacitados para ser parte de nuestra estrategia ante un imprevisto.

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Conclusión: si quieres que tu acto salga bien haz que tu señorito sea parte de él, en la medida de sus posibilidades… No son recomendables los “señoritos florero”.