¿Por qué es importante preparar bien la mesa para una reunión?

Una actividad tan rutinaria cómo preparar una mesa para una reunión puede resultarnos harto sencilla e intrascendente, pero no es así.

Hay diferentes razones por las que el orden en una mesa de reunión nos aporta numerosos beneficios directos e indirectos.

Las cosas no se ordenan por capricho o gusto de “el de protocolo” sino que obedecen a la experiencia y los acuerdos socialmente establecidos.

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 Aquí os dejo un esquema claro de cómo poner cada cosa. ¡Ah! Y no pongas nunca los vasos boca abajo, es mejor colocarlas en el último momento para que no les entre polvo. La boca del vaso es lo que se van a llevar a la boca y no es higiénico estarla frotando en las mesas y posavasos. Fíjate que en el restaurante de un hotel de cinco estrellas nunca encontrarás las cosas al revés, por algo será…

Beneficios de preparar bien la mesa de una reunión:

A) Por parte de mi empresa

  • Las rutinas en el orden de las mesas facilitan la confianza y la concentración en lo verdaderamente importante, cada uno sabe dónde está su documentación, sus notas, su agua, sus bolígrafos. Evita despistes y posible caos.
  • Los carteles nominativos permiten conocer el nombre y cargo de los asistentes, aunque se nos olvide lo tenemos a mano y permite que las negociaciones sean más cercanas.


B) Por parte de los invitados

  • Nuestra empresa dará una primera impresión de orden, eficiencia, profesionalidad y cordialidad.
  • El visitante se sentirá acogido e impresionado positivamente. La perfección exterior es reflejo de la calidad del servicio y el producto. La primera impresión es fundamental.


C) Como elemento de buena gestión 

  • Permite optimizar el tiempo y los recursos de forma considerable, para que no se pierda en buscar sitio, discutir por él,…
  • Agiliza y facilita el trabajo. Las reuniones ya nos quitan bastante tiempo como para consumir el doble de tiempo necesario en ellas.

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¡Eso lo hace mi cuñado y te hace precio!

“¡Eso lo hace mi cuñado, que es muy ‘apañao’, y te hace precio!” Es una de las frases más oídas y un mal endémico de este país. Lo saben los informáticos, los de comunicación, marketing, los electricistas, los Djs, los fontaneros…Y es que, ¡cuánto daño hace al concepto de profesionalidad el cuñadismo o el amiguismo!

Uno se pregunta qué diantres hizo cuatro años o cinco en la universidad, más el correspondiente postgrado, Máster,… si para trabajar bastaba con certificar que eras cuñado de alguien. Al final, en lugar de buscar trabajo va a tener una que buscar marido (que no sea hijo único, ¡claro está!).

Dicho esto, pensemos entonces qué le pasaría a nuestros eventos de empresa si no los organiza un profesional… ¿Es productivo a la larga? 

Los eventos que no organizaun profesional, la inmensa mayoría de las veces, aunque pueda parecer que han sido un éxito, carecen de:

  • Objetivos claros: ya que normalmente se tiende a no establecer objetivos claros, reduciendo el evento a una reunión para “lucir la marca” y juntarse con amigos, sin establecer estrategias claras desde un punto de vista profesional.
  • Capacidad de medir el retorno de la inversión: puesto que el éxito se reduce a la alegría de “se fueron todos contentos, que llevaban mucho sin verse”.
  • Aumento del alcance de nuestra empresa: reducimos nuestros eventos al grupillo de clientes fijos y conocidos, reduciendo nuestros posibles mercados y limitando nuestras posibilidades. Porque nuestros actos se convierten en actos de amigos y cuñados, que acaban hartos de verse en compromisos a los que no se pueden negar.
  • Generar imagen profesional: nos hace perder seriedad y a la larga desgasta nuestra imagen y no aporta.

 

Según L. Moreno, en su libro ” Gestión de la Calidad y diseño de organizaciones. Teoría y estudio de casos”: “un producto o un servicio es de calidad excelente cuando se aplica en su realización los mejores componentes, la mejor gestión y realización en los procesos”, es evidente que el cuñadismo no es un buen elemento que garantice la calidad total en nuestra empresa.

La calidad de los profesionales que escojas para organizar tus eventos refleja dos cosas claras: el índice de tu amor a la empresa misma y a los clientes. Aquel que ama su empresa y a sus clientes busca ofrecer el mejor servicio y trabajo por ello.

Protocolo como herramienta de marketing (II): gestión de calidad en la empresa. Normas ISO

Hoy vamos a hablar de cómo el protocolo contribuye a la gestión de la calidad total (Total Quality) de una empresa y nos ayuda a potenciar aquellos aspectos diferenciadores de la misma.

Es evidente que la calidad es el mínimo requisito para que una empresa subsista, por eso es tan importante gestionar bien cada uno de los aspectos que aportan calidad.

La estrategia de calidad de servicio, comotécnica específica de cambio y evolución en positivo, abarca numerosos aspectos: valores de la organización, procedimientos y prácticas eficaces, requisitos del mercado y la distribución, la orientación empresarial. Es por ello que, el protocolo debe incluirse e implementarse de manera concreta y específica en la planificación y el proceso de consecución de objetivos de toda corporación. Como herramienta de comunicación, optimización, planificación y ordenación de los procesos.

¿A qué aspectos afecta el protocolo?

El protocolo empresarial es el conjunto de normas que regulan la actuación de la empresa, interna y externamente.

Abarca tres grandes aspectos:

  • El personal, referente a la etiqueta y el protocolo social.
  • El protocolo interno de la empresa, que afecta a los procesos y las relaciones.
  • El protocolo externo, en relación a las relaciones y atención de clientes, patrocinadores, proveedores,…

¿Qué es lo que hace el protocolo en lo concerniente a las relaciones con el cliente? 

Pues es el puente de unión entre las expectativas del mercado y las realizaciones de la empresa. Brinda un valor diferencial a la empresa, un “plus”, gracias a la atención personalizada, las soluciones individuales y la buena imagen. Su buen uso tiene resultados positivos directos en el éxito económico de las empresas.

Así es siempre bienvenido un manual de protocolo, que debe incluir no solo los actos específicos internos de la empresa, sino que también hace referencia al trato a los clientes, a los procesos de atención, reclamación, post- venta. De esta manera se contribuye a construir una imagen solida y a lograr la excelencia en la atención al cliente, lo que es claro que va a revertir en nuestro beneficio directo.

Es evidente que se hacen necesarias normas, pero el verdadero objetivo es la implantación de costumbres. Si conseguimos que el buen trato y la búsqueda de la excelencia sean la máxima en la conducta de nuestros empleados las normas en la atención al cliente sobran.

¿Qué funciones aporta el buen protocolo a la gestión de calidad?

  • Planifica y orienta las acciones futuras, haciendo más manejables y eficaces los procesos.
  • Crea directrices para toda la organización, dirigiendo el comportamiento de personas, grupos. Segmentando la organización de cada departamento.
  • Dirige, a través de su función comunicadora, hacia la consecución y efectividad de nuestros objetivos.
  • Convierte las acciones del personal humano en más cortas y efectivas, optimizando al máximo el capital y el esfuerzo.
  • Es una ventaja competitiva frente al nuevo público más exigente y experimentado.


Las normas ISO 

Por otro lado tenemos las normas ISO, que tienen valor indicativo y de guía. Actualmente, su uso va en aumento y hay un interés creciente en ellas porque, desde el punto de vista económico, reduce costes, tiempo y trabajo.

Es decir, son regulaciones establecidas por la organización de normalización homónima, de calibre internacional y con sede en Ginebra (Suiza), encargada del diseño, la promulgación y la supervisión de estándares internacionales de producción, comercialización y comunicación para industrias de todos los sectores.

Es muy importante matizar que estas son voluntarias, no son leyes, a pesar de que la ley puede llegar a exigir que se implante alguna norma ISO en algún sector concreto. No están respaldadas, por lo tanto, por ningún tipo de autoridad legal que obligue a su implantación, aunque su adopción por parte de la industria aporta un valor añadido incuestionable a sus actividades y procesos, y a los productos y servicios que se comercializan.

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Las normas ISO 9000, para bienes y servicios

Las ISO 9000 son también un conjunto de normas sobre calidad y gestión de calidad, aplicables  a cualquier tipo de organización o actividad orientada a la producción de bienes o servicios. Estas normas recogen el contenido mínimo que debe requerirse, las guías y herramientas específicas de implantación y los métodos de auditoría de las mismas.

Poseen especificaciones orientadas a acrecentar la satisfacción del cliente con la calidad del servicio o el producto ofertado, a incrementar y optimizar la monitorización del desempeño de procesos y actividades clave, o a reducir riesgos y aumentar las oportunidades de negocio, entre otros objetivos de primer nivel.

La norma UNE-EN ISO 10012:2003 

Vamos a fijarnos concretamente en esta Norma Internacional que especifica requisitos genéricos y proporciona orientación para la gestión de los procesos de medición y para la confirmación metrológica del equipo de medición utilizado para apoyar y demostrar el cumplimiento de requisitos metrológicos.

Especifica los requisitos de gestión de la calidad de un sistema de gestión de las mediciones que puede ser utilizado por una organización que lleva a cabo mediciones como parte de su sistema de gestión global, y para asegurar que se cumplen los requisitos metrológicos.

Las normas ISO, y en concreto esta, pueden ayudarnos a ajustar las normas de nuestra empresa y sus manuales de protocolo. De esta forma los convertiremos en una herramienta ayuda a alcanzar nuestros objetivos de negocio. 

Es cierto que puede ser un proceso a medio-largo plazo, que implica esfuerzo, trabajo y compromiso pero sus beneficios son palpables y medibles ofreciendo una elevada tasa de retorno de la inversión realizada y, por supuesto, grandes oportunidades de tomar ventaja frente a la competencia.

Ventajas de ajustar nuestras políticas de empresas y lograr un certificado ISO

Contar con una certificación ISO, ya sea de gestión de la calidad o de cualquier otra naturaleza aporta, básicamente, dos grandes ventajas: permite a las organizaciones demostrar su compromiso con la normalización y la estandarización, por una parte, y por la otra conocer con más detalle la realidad de la misma compañía, permitiendo optimizar los procesos en la atención y calidad del servicio

Beneficios para nuestra empresa

  • Reducción de los costes de desarrollo y no calidad.
  • Mayor control y conocimiento sobre los procesos de realización del producto y/o servicio.
  • Fuente para la implementación de mejoras.
  • Demostración de un claro conocimiento de los requisitos del cliente.
  • Logro de objetivos. Satisfacción del cliente

Mari Puri, ¡pilla sitio!

Hace unos días la hija de una amiga participaba en el desfile de moda infantil de la temporada primavera-verano de una conocida gran superficie y mi sorpresa ha sido grande al ver la gran desorganización reinante.


En momentos como este se hace patente la necesidad del orden y de establecer criterios de ordenación, incluso en ambientes que no son oficiales.

Para poneros en antecedentes:

  • Desfile de moda infantil de temporada
  • Padres, madres, abuelas, tías,… aprovisionadas con bolsos, botellas de agua, etc. Pensad que cada niño trae consigo una media de seis personas (padre, madre y abuelos) sin contar tíos y amigos, cada uno con sus correspondientes smartphones.

Pero claro, nadie había reservado los asientos para los padres, al menos. Algunas familias llegaron primero y reservaron (no estoy de broma) hasta 15 asientos poniendo chaquetas, bolsos y botellas de agua… Muchos se quedaron de pie, donde sus hijos, algunos muy pequeños, no podían verlos.

La opción del “sálvese quien pueda” nunca es la más acertada. Y hace que un acto pierda “nivel”.

Pero lo mejor fue cuando llegó una señora con muletas y no había sitio para ella, preguntó y preguntó a todo el que veía con el uniforme de la tienda si podía salir alguien de la organización. Nada, fue inútil; la señora de las muletas se tuvo que quedar de pie. Y no fue la única que buscó en vano a “alguien de organización”. No había nadie para recibir, para indicar,… dos o tres trabajadores más pendientes de que nadie echase nada al bolso que de ayudar. Únicamente apareció la responsable al final, para llamar a los padres.

Luego algunos decidieron pegar las sillas al escenario, incluido un carrito de bebé con el bebé dentro… Sin que nadie les explicase que no podían estar tan cerca.


El siguiente fallo fue durante el desfile… Decidieron no quitar las etiquetas a algunos elementos de atrezzo. Fijaos en estas fotos con alarmas incluidas, etiquetas con el precio, precintos,…

Si tenemos en cuenta que cada niño llevaba seis personas como mínimo consigo y que había sesenta niños, tenemos un total de 360 teléfonos móviles con acceso a redes sociales (instagram, pinterest, Facebook, Twitter,…) y a grupos de whatsapp, la cosa se puede volver en contra de la organización.



En tiempos de redes sociales es muy importante cuidar los pequeños detalles porque una foto o un vídeo puede hacerse viral con facilidad. Podemos considerar que un evento pequeño no es relevante en una campaña de marketing, pero esto no es real  porque las redes sociales hacen que algo muy pequeño, como un evento de 30 personas, sea TT.

Es necesario pensar en todos los detalles, elaborar check-list, pensar todo lo que puede surgir, elaborar un cronograma no sólo del acto sino también de la organización misma del acto, pensar en los más débiles,… y estar pendiente de nuestros invitados en todo momento. Y lo más importante: tener muy clara la idea que se tiene que llevar cada asistente de nuestro evento a casa.

Hay quien opina que los elementos que nos aporta el protocolo, no son eficaces y no es así.   Son una auténtica herramienta de marketing que permite que cada uno de los asistentes a nuestros eventos se convierta en nuestro mejor embajador, se vaya cómodo y feliz. Que no salga por ahí enseñando fotos de niños de siete años que parece que se han llevado algo de la tienda, con alarma y todo.

Pero no creáis que termina aquí la cosa, el detalle que le dieron a los niños, que no fue la ropa que llevaban (ni siquiera para los que llevaban bañadores toda la mañana), iba con la etiqueta con el precio. Si yo hubiese sido una madre me hubiese molestado que el esfuerzo de mi hijo fuese valorado por debajo de los seis euros. ¡No es elegante regalar algo con el precio! ¡Nunca lo olvides, es como ponerle valor a la persona que recibe el regalo!

Protocolo como herramienta de marketing (I)

Vuelvo a la carga con mi blog, después de un tiempo de descanso. Espero que me hayáis echado mucho de menos y que leáis mis nuevos post con más ganas que antes. Si logro no aburriros me daré por bien pagada.

Me pareció que mi visita a Valladolid era una buena oportunidad para “volver al buen camino”.

Junto con mi compañero Vicente Díez, el delegado de la Asociación Española de Protocolo en CyL, participé en las II Jornadas sobre Comunicación y Protocolo que se celebrarán en Valladolid el viernes 17 de marzo, de la mano de la asociación Pro-Joven Valladolid. Como bien señaló mi compañero Vicente, “es fundamental aprovechar la oportunidad de arropar los foros y plataformas a nuestra disposición para el mejor conocimiento de nuestra disciplina profesional”.

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Junto a nosotros participaron responsables de comunicación y relaciones de distintas organizaciones de ámbito autonómico, como Narciso Prieto (CAJA RURAL); María José Gutiérrez (Telefónica) o los responsables de la comunicación en las Policías Nacional y Local de Valladolid, Carmen Mediavilla (Jefatura de Policía de CyL) e Iñaki Ayuso (Policía Local), que aportarán la visión de la información desde el punto de vista de la seguridad.

Y fue para mí un motivo de gran alegría desvirtualizar amigos del mundo de la comunicación como Encarna Sandonis.

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Mi ponencia llevaba el título de “Protocolo como herramienta de marketing” y quiero contaros cuál es mi visión al respecto:

Como os he contado muchas veces, el protocolo es una herramienta de orden que nos ayuda a optimizar tiempo y recursos… como diría mi amiga Natalia González: “los de protocolo siempre ordenándolo todo y aprovechando el tiempo”.

En el panorama empresarial actual las empresas han de diferenciarse del resto, dotarse de elementos que “las vistan bonito” frente a otras empresas. Muchas veces nos rompemos la cabeza pensando en cómo ser diferentes, destacar… y la manera más fácil de destacar puede que se nos pase desapercibida.

El protocolo ayuda a las empresas a integrarse dentro de un entorno de forma simple y natural, convirtiéndose así en una herramienta de gestión más de la identidad corporativa.

Es evidente que pequeñas, grandes y medianas empresas luchan diariamente por dotarse de rasgos distintivos y diferenciadores que les permitan tener una imagen positiva en la mente de sus públicos ya que esto, hará más aceptables sus mensajes comerciales y sus productos en el mercado. La idea es que el mensaje llegue a destino minimizando los posibles desvíos y desajustes en el mismo.

En este aspecto es primordial el manual de protocolo de la empresa. Se trata de un instrumento muy práctico que no solamente refleja la organización de los actos que se hacen en el mundo empresarial e institucional, sino todas aquellas cuestiones que cada uno debe tener en cuenta para que, de acuerdo a sus características, su idiosincrasia, su estructura económica,… y todas las variables que afecten a la vida misma de la empresa, consiga transmitir, a través de una optima gestión comunicacional, la imagen corporativa a todos los públicos a las que se la quiera trasladar, potenciando la estrategia de política global  interna de la empresa, decidida por la gerencia de la organización.


La clave se encuentra en la implantación de una estructura de organización de la gestión de comunicación que nos permita alcanzar nuestros objetivos. 

En primer lugar, la política general de protocolo de la empresa, que deberá definir estos objetivos posibles y las estrategias para desarrollarlos, además de la estructura definida y jerarquizada del servicio de protocolo necesario. Claro está que la estructura dependerá, fundamentalmente, de la dimensión y características de la entidad.

En segundo lugar, los aspectos de protocolo interno, que abarcan principalmente los aspectos de funcionamiento y jerarquía de la empresa.

Y, en tercer lugar, la sistematización concreta de los actos, orientada a objetivos y política concreta de la empresa. En esta parte deben reflejarse los aspectos organizativos tanto de las juntas de accionistas como de otros eventos propios de las empresas como son desayunos, visitas, inauguraciones, primeras piedras,…

Pero especialmente nunca olvidar que, como diría D. Felio Villarrubia, protocolo es ciencia y arte… y para crear arte se necesita un trabajo previo de preparación y dedicación. Un trabajo protocolo bien hecho garantiza una potenciación efectiva del trabajo de gestión y comunicación.

“No me llames señora, que me haces vieja”. Malas costumbres en la empresa

Todos recordamos con una sonrisa el personaje de empleada del hogar de Gracita Morales en los 60-70…

¡Qué bonito recuerdo!, ¿verdad? Pero los tiempos y la sociedad han cambiado mucho y aquello de “señorito” ya no suena bien sino en su boca. ¡Y ni os cuenta lo se “señorita”!

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“¿Señora o señorita?”, una pregunta que suena a rancio. Pues os sorprenderá aún más cuando os diga que a mí me lo preguntó una azafata de Air Europa en Barajas. Después de llamarme varias veces “señorita” le dije: “soy señora”. A lo que me contestó: “¡Ah, está casada! Perdone!”. Los que me conocéis podéis imaginar se me salían los ojos de las órbitas ante tal espectáculo…

Es evidente que el estado civil de una mujer no es importante y mucho menos para tomar un avión o para realizar bien tu trabajo. Es muy duro tener que luchar contra este tipo de lenguaje sexista y mucho más en el lugar donde uno desempeña su labor profesional.

El objetivo es equiparar, y clarificar, el tratamiento que se le da a todos los ciudadanos. Sin embargo, muchas veces nos encontramos con grandes impedimentos. Por ejemplo, si uno busca en la RAE las definiciones de “señorita” y “señorito” encuentra esto:

1. m. y f. Hijo de un señor o de persona de representación.
2. m. y f. coloq. Persona, especialmente si es joven, a la que sirve un criado.
3. m. coloq. Joven acomodado y ocioso.
4. f. Término de cortesía que se aplica a la mujer soltera.
5. f. Tratamiento de cortesía que se da a maestras de escuela, profesoras, o también a otras muchas mujeres que desempeñan algún servicio, como secretarias, empleadas de la administración o del comercio, etc.


Es evidente que el término recoge acepciones totalmente diferente para la mujer que para el hombre. Estas son algunas de las razones por las que mi blog se llama como se llama… “¡Cómo te lo diría!”.

Fijaos que en femenino se refiere a: “término de cortesía que se aplica a una mujer soltera” y “tratamiento de cortesía que se da a maestras de escuela, profesoras, o también a otras muchas mujeres que desempeñan algún servicio, como secretarias, empleadas de la administración o del comercio, etc”. Y en masculino: “joven acomodado y ocioso”. Y de forma indistinta para los sexos dos definiciones: “amo con respecto a los criados” e “hijo de un señor o de persona de representación”.

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No suele ser lo mismo ser señorita que señorito y, si os percatáis, a ellos no les preguntan “¿señor o señorito?”

¡Todas, absolutamente todas las mujeres, somos señoras! Es bastante desagradable que te pregunten si estás casada o no… y más alguien que no es cercano a ti. El uso sexista del lenguaje ha estado discriminando durante décadas a las señoras solteras de las casadas.

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Y lo peor es cuando el tratamiento de señora o señorita viene determinado por tu apariencia física o tus arrugas… Eso ya es mortal… Me gustaría ver la cara de mis compañeros de trabajo si les hiciesen esto. Pero si hay algo que no me gusta es cuando viene una mujer de más edad que yo y me dice: “te tienes que alegrar porque te llamen señorita. Eso es que te ven joven. A mí me enfada que me llamen señora”. Reconozcamos que esto en el trabajo es una lacra. De hecho, en la cortesía empresarial no hay sexos, ni edades, ni arrugas… importa el cargo.

Está claro que tenemos que quitarnos de la mente que ser “señora te hace vieja, que tampoco es nada malo tener muchos años… Que preguntar determinadas cosas es una impertinencia y que el lenguaje debe adaptarse a los tiempos y no ser sexista. Y todo esto porque las formas ayudan a la hora de crear una buena comunicación en la empresa, con el cliente, y también con nuestros compañeros, cosa que al final favorece y facilita el desarrollo de nuestro trabajo

Mujeres con un par de… ¡tacones! ¡O sin ellos!

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Quiero dedicar este post a mi padre que me enseñó el verdadero valor oculto dentro de una mujer, que no es otra cosa que el que está oculto en un hombre: el valor de ser persona.

El hombre que me enseñó a luchar, sin rendirme, para conseguir aquello en lo que creía, el caballero ¡Va por ti!

Estos días nuestra compañera de “Política y Protocolo“, Diana Rubio, ha compartido un artículo de El Mundo escrito por Carlos Fresneda, corresponsal en Londres: “A Theresa May: “Señora primera ministra, quítese los tacones”, de 15/09/2016 13:57 .  El artículo versaba sobre la necesidad o no necesidad de que las mujeres lleven tacones en el trabajo y la polémica desatada a través de una petición de solidaridad con el tema a la Ministra May.


Este es un tema complicado sobre el que últimamente se oye mucho hablar en medios. Aquí os dejo algunos artículos sobre casos de este tipo:

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Post en blogs especializados en derecho sobre el tema, como es el caso de Garrigues o Adriá Abogados.

Y muchos casos similares con los que no pretendo aburrir y que podéis localizar en buscadores y similares.

Con respecto al caso, me planteo qué solución aporta el protocolo empresarial y social al tema.

Es mucho lo que el protocolo media en casos de este tipo. Mi padre me enseñó que una profesión debe ser un medio para convertir la sociedad en algo mejor, de lo contrario no sirve para nada, no aporta, aunque uno llegue a lo más alto. Y por eso escogí esta profesión porque creo que es medio para mejorar los valores sociales y empresariales… y también el rendimiento del esfuerzo humano.

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He encontrado acerca de esto algunos artículos de power dressing que hablan del poderío de los tacones. No desconfío del poder de la impresión y de la fuerza de la imagen; sin embargo creo que hay cualidades que pueden perfectamente suplir unos tacones. Algunas teorías acerca de que los tacones son un elemento sexual que fragiliza a la mujer me parecen tan disparatadas y en la misma línea de las de que dicen que los tacones son un elemento satánico.

Los tacones nos hacen parecer altas y esbeltas. Algunos hablan, como este fantástico post de Sr. Protocolo del tamaño adecuado para cada ocasión. No me parece mal, pero quiero recordar que algunas normas de protocolo social son sugerencias, no de obligado cumplimiento. Si uno tiene un problema de espalda es mejor ir en tacón bajo o plano a una boda o a un evento de trabajo que tener que quitarse los zapatos o montar un número de circo. ¡Ese bendito sentido común! ¡Con lo mona que estoy yo con mis tacones “kitten heels” a lo Audrey Hepburn!

Uno tiene que usar la cabeza y no va a ir a trabajar de profesora de gimnasia con unos Louis Vuitton de 15 cms, como tampoco vas a una boda en bailarinas, como no te presentar al Consejo de administración de Repsol con unas Nike con luces Led… por muy divina que te veas.

Una mujer no necesita ni quitarse ni ponerse unos tacones para dar ejemplo. Una profesional, ya sea de la empresa pública o privada, demuestra su profesionalidad con su buen hacer diario. Es cierto que el respeto pide que uno vaya correctamente vestido al trabajo, pero de ahí a determinar la altura de los tacones va un mundo. En ningún sitio dice que sea necesario emular el estilo del hombre para ir a la oficina, ni llevar unos zapatos propios de una cena de gala… o de un show de Drag Queens… El protocolo y la educación social están para facilitar la vida, no para martirizar ni cosificar mujeres.

Lo que es evidente es que para cambiar algo en el mundo y, en este caso en la empresa, es necesario crear un sistema que implique a toda la organización. Muchos asocian las diferencias de trato en la empresa, desde el punto de vista del género, con diferencias salariales, conciliación, pero todos estos inconvenientes son mejorables con una buena política de educación a través del día a día y de los procesos de comunicación de la empresa, tanto internos como externos.

Desde el punto de vista del protocolo el trato debe ser igual para mujeres que para hombres y se debe atender al cargo. Es una cuestión de “meritocracia”, no de “sexocracia” o de “taconicracia”.

Vivimos en un mundo cambiante, en evolución continua. Los tiempos y los modelos evolucionan  (se pretende que hacia mejor), el protocolo empresarial está orientado a crear empresa, a potenciar su imagen. Gracias a Dios, cada día se vincula más la RSC con las políticas de igualdad, integrando estas como parte de la garantía de calidad y excelencia profesional. Las políticas de igualdad en una empresa responden a una tendencia de modernización de la misma y a un intento por maximizar el beneficio partiendo del cuidado del personal humano. La RSC no se debe ligar solo al mecenazgo y la solidaridad, también debe orientarse a que cada individuo actúe de una forma ética y sostenible en su propia función. Que se colabore al bien común y que el respeto y el orden sean claves en el trato diario y en el trato con el cliente.

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Si bien es cierto que en el mercado laboral, independientemente de nuestra valía, y por suerte o por desgracia, la primera imagen que transmite cada persona está ligada a su aspecto y,por ende, a su ropa, se potenciar el valor personal y profesional. Si entendemos el protocolo empresarial como “el compendio de normas escritas que regulan la actuación de una empresa, tanto interna como externamente”, nos daremos cuenta de que esas normas pueden ayudar a orientar el pensamiento, la convivencia, el comportamiento….

En las últimas décadas el mundo del trabajo ha sufrido grandes transformaciones como resultado de la incorporación de una fuerza laboral caracterizada por la diversidad. Bajo esta perspectiva la vinculación de la mujer al ámbito laboral se ha dado a pasos agigantados, aunque en condiciones de inequidad.

Los tratos vejatorios a la mujer en el trabajo no deben estar nunca bien vistos. Es buena señal la empresa que castiga todas estas cosas. En el mundo de las azafatas, por ejemplo es algo recurrente. No se nos olvide aquel episodio por el que Hamilton fue criticado en un mundial, en el que baño literalmente a una azafata con una botella de champán. Aquel día yo bloqueé a un “tipo” de mi facebook por comentar que las contrataban para hacer de objetos y no se podían quejar. El que una persona trabaje con su imagen no la convierte en un objeto y no disculpa al que la trate como tal.

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Si la conciencia feminista depende de unos tacones, la conciencia feminista no sirve para nada. Gracias a Dios no es así. Es una lástima que nos fijemos mucho más en el armario de las mujeres que se dedican a la política que en el de los políticos, como es el caso reiterativo de la Ministra May. Te pongas el tacón que te pongas… ¡Vuela!

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