La Gran Cruz de la Legión de Honor

La Orden Nacional de la Legión de Honor es la máxima distinción de la República francesa y tiene su origen siglos atrás. Tiene como grado supremo el de Gran Maestre, que corresponde al Presidente de la República. Así, como indicamos en nuestro post anterior, el día de su toma de posesión la recibe, de manos del canciller de la Orden, mediante esta fórmula: «Señor presidente de la República, le reconocemos como gran maestre de la Legión de Honor». 

Tras el golpe de Estado llevado a cabo por el general Napoleón Bonaparte el 9 de noviembre de 1799 este decidió poner en marcha una serie de acciones destinadas a «reconciliar a los franceses», reivindicar «el honor individual y el honor nacional» y «unir el valor de los militares a los talentos de los civiles». Este es un claro ejemplo de cómo podemos comunicar con el sentido y la simbología de los actos.


Así nace, el 19 de mayo de 1802, la Orden Nacional de la Legión de Honor que reconoce el mérito individual adquirido por alguien independientemente de su condición social. Con esto, Napoleón pretendía hacer olvidar la nobleza del Antiguo Régimen y la antigua Orden de San Luis, entregada por los reyes franceses, entonces derrocados por la Revolución y darle un sentido nuevo a las condecoraciones otorgadas por el estado francés.

El 15 de julio de 1804, Napoleón hizo entrega de las primeras insignias a mariscales, soldados, inválidos de guerra, científicos, artistas, escritores,…. en una grandiosa ceremonia en Hôtel des Invalides en París.


    
El carácter de la Legión de Honor es meramente honorífico, por lo que su concesión no va acompañada de una compensación económica o de cualquier otro tipo. La medalla consta de dos caras, de las que ha ido cambiando la representación por causas sociales y políticas, a lo largo de los siglos. Actualmente, en una aparece el rostro de una mujer de perfil, la efigie que representa a la República. En la otra, dos banderas tricolor francesas cruzadas.

La primera mujer en recibir la Legión de Honor el 15 de agosto de 1851 fue Angelique Duchemin, sargento de las Fuerzas Armadas de la República Francesa. Antes de comienzos del S. XX unas 48 mujeres recibieron esta distinción.

En la orden de la Legión de Honor se entra en el grado más bajo, que es el de caballero, pudiendo progresar por méritos exhibidos. Para entrar en la Legión es necesario que un ministro presente al candidato al Consejo de la Orden y este debe aprobarlo. Las concesiones se gestionan desde la Gran Cancillería

Elementos básicos en la toma de posesión del Presidente de Francia

Y tras la victoria de Macrón en Francia, esta misma semana, se producirá el traspaso de poderes con Hollande, ¿cómo será?


Aquí os dejo una breve infografía con lo más destacado de la ceremonia de toma de posesión.

Cuando el traje no tenía partido

Me gusta mucho esta foto… creo que ilustra muy bien la época en la que el traje no tenía partido. Sí, sí… existió. La época en la que los políticos valoraban lo que representaba ir al Congreso… en nombre de todos los que le habían votado. Y se ponía reguapos y reguapas…

¡Estaban bien contentos! Para que veáis que corbata tan molona se puso Rafael Alberti os dejo una foto en color. Valiente y diferente, pero con un estilo cuidado, que la cosa era seria…

Vicepresidentes de edad en el Congreso de Diputados: Dolores Ibárruri, diputada por Oviedo, nacida el 9 de diciembre de 1895, y Rafael Alberti, diputado por Cádiz, nacido el 16 de diciembre de 1902, ambos del Partido Comunista de España.

Y es que llevar traje tiene su historia, no es “de ricos y opresores”… ¡Os lo cuento!

El origen del traje formal de caballero tiene su origen en el siglo XV. Es en este momento cuando aparecen las chaquetas abiertas por delante, con bordados en las mangas representando los escudos familiares o con símbolos militares o de asociaciones civiles. Será a mediados del siglo XVII, en la corte de Luis XIV, cuando se empiece a desarrollar una gran y peculiar preocupación por la moda. 

Durante este periodo la chaqueta del traje empezará a ajustarse cada vez más a la cintura. Pero será en la Inglaterra de 1900 donde el traje despunte como una prenda de uso cotidiano. Se vestían chaquetas o levitas largas, que se fueron acortando para darles mayor comodidad y para adaptarlas a las circunstancias del día a día.

En el caso de los pantalones, empezaron siendo una especie de pololos o bombachos por debajo de la rodilla. A partir de finales del siglo XIX y principios del XX, se alarga el pantalón, y empiezan a parecerse más a los pantalones de traje actuales.

De mejor o peor calidad,  con bordados o sin ellos los hombres iban perfectos e impolutos a cualquier acto y durante el día a día.

El “dress code” es de suma importancia. Es nuestra tarjeta de presentación y le indica al otro la importancia que le damos, preocupándonos más o menos en aparecer bellos y agradar. En eventos públicos muestran nuestro respeto por los mismos.
Y es que… una imagen vale más que mil palabras…
 

 

Ciudadano Garzón

Ayer me ha sorprendido mucho que el Sr Alberto Garzón no sepa para qué sirve un rey. Este era el tuit que colgó en su cuenta el día de la Apertura Solemne de la Legislatura.
“Hoy nos visita un extraño a las votaciones, el ciudadano Felipe de Borbón”

Por esto, me gustaría dirigirme hoy a Ud, estimado “ciudadano Garzón” (no porque se haya vuelto Ud. naranja, sino por su gusto por dar este tratamiento a otros), para explicarle algunos artículos de la Constitución, que creo que le pueden ser de mucha utilidad en su actividad diaria. No es necesario que me lo agradezca.

Resulta que en este país en el que vivimos, el Reino de España (para que no queden dudas) tenemos lo que se denomina “monarquía parlamentaria” en la que el Rey, como Jefe de Estado, es el símbolo de unidad y permanencia. Por eso la monarquía es hereditaria, se trata de un símbolo de la estabilidad del sistema.

La función principal del rey es la de hacer de árbitro y moderador en el funcionamiento de las instituciones. El rey también asume la más alta representación del Estado español en sus relaciones internacionales:

De acuerdo con la Constitución, corresponde al Rey intervenir en importantes actos del Estado (arts. 62, 93, 100, 123, 152,159,160) Y como más alto representante del Estado español en las relaciones internacionales (art. 63)

En cuanto a su papel en el Congreso, que es lo que nos compete en este post, está claro lo que dice el artículo 62. Como árbitro y moderador del funcionamiento regular de las instituciones, corresponde al Rey:
• La convocatoria y disolución de las Cortes y la convocatoria de elecciones (artículo 62 b);

• La convocatoria de referéndum (artículo 62 c);

• La propuesta del candidato a presidente del Gobierno (artículo 62 d);

• Ser informado de los asuntos de Estado y presidir, a estos efectos, las sesiones del Consejo de Ministros (artículo 62 g).
Vamos, que teniendo en cuenta todo esto, digo yo que no es un extraño que el rey esté presente en el Congreso el día de la Apertura Solemne de la Legislatura. En nuestra democracia cada uno tiene su función y alguien que cobra como diputado debería conocerlas.

Por eso las rondas de consultas entre los representantes de los diferentes grupos parlamentarios y SM con el objeto de presentar candidato a la investidura como presidente del Gobierno… Eso no sucede con cualquier ciudadano, puesto que el rey es aquel ciudadano que nos representa a todos…


Puedo entender que Ud. sea republicano y no monárquico, lo que no entiendo es que, alguien que defiende tanto el derecho al voto, no respete la constitución que el pueblo español votó en su día.

En las elecciones generales el pueblo vota a aquellos que cree que pueden ser sus mejores representantes y aquellos a cuyas ideas se aproximan las suyas… y, lo lamento, Señor Garzón, pero creo que Ud. no se llevó el mayor número de votos. Es posible que sea porque estas preocupaciones suyas no sean las que más inquietan al pueblo español.

Me despido de Ud. y espero que mis letras le hayan servido de ayuda.

El protocolo del Congreso

imgres-53.jpgSi has abierto este post pensando que va a ser largo y árido y que va a describir todos los pormenores del protocolo en el Congreso…¡te equivocas!

Escribo esto porque una amiga me ha preguntado si era legítimo que ayer diputados y senadores tuviesen que sentarse en el Congreso, el día de la Sesión de Apertura de la Legislatura, “según fuesen llegando”… o, empleando sus palabras “al estilo de tonto el último”.

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Normalmente los diputados tienen su escaño asignado en el Congreso, pero para la Sesión de Apertura el eficiente y preparado servicio de protocolo del Congreso, tiene que adaptar la zona de asientos, poniendo bancos corridos.

Normalmente en el Congreso se sientan 350 diputados, ese día hay que sumar a los 266 senadores… ¡Labor de chinos! Ni mi padre ordenaba tan bien el maletero del coche en los viajes… Algunos se han entrenado de pequeños con el tetris, en mi caso no me gustaban los videojuegos.

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Ante tal avalancha de autoridades protocolo opta por protocolizar solo a un pequeño grupo de asientos destinados al Gobierno, cosa que es totalmente válida y además de mucho sentido común. Con semejante trabajo lo lógico es optimizar recursos. Además, se supone que los diputados y senadores son personas educadas y comprensivas que no se van a pelear por estar delante ni en el primer sitio (¿o no?).

Evidentemente no es necesario protocolizar los puestos en todos los actos; se puede protocolizar todo, parte o nada. Y no pasa nada, porque cada sistema tiene un sentido y unas razones lógicas. Porque el protocolo no es estricto e inflexible, eso lo son determinadas personas…

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Bueno, en realidad hubo alguien que sí se quejó… De repente no era lo mismo estar detrás que delante y, aunque todos seamos iguales, no daba lo mismo sentarse delante o detrás por orden de llegada.

El día que a Pablo Iglesias el protocolo le parecía “hacer política antigua”.

El día que a Pablo Iglesias le parecieron importantes los de protocolo… y se ve que al final nadie tuvo inconveniente en cederle el sitio.

Lo que espero este este hecho haga a muchos darse cuenta de que el protocolo es necesario y que determinadas “bondades” y “detalles” no han de darse por supuestas. Confieso que siento cierta complacencia interior cuando la gente se da cuenta de que el protocolo está para algo… y, curiosamente, los que más lo desprecian son los que más acaban por reclamarlo…

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El baldaquino de gala

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En las sesiones más solemnes el atrio  de la fachada principal, la de la famosa Puerta de los leones, se engalana con un baldaquino de color rojo de más de 130 metros cuadrados y 220 kilos.

Confiésalo, a ti también se te van los ojos directos a ese impresionante dosel. Muchas veces pienso: “¡por Dios, que no se caiga!”… Y no, no se cae, los bomberos invierten seis horas en colocarlo con mucho cariño y empeño para que todo esté preparado.

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Este jueves se celebra la solemne sesión presidida por vez primera por Felipe VI y el baldaquino junto a sus ocho reposteros comienza a prepararse una semana antes del acto. A los que seguro que no se les va a caer encima este año va a ser a los diputados  y senadores de Podemos, que no se van a quedar a recibir al Rey ni a contemplar como el Rey recibe honores militares y pasa revista al Batallón de Honores.

Me han resultado curiosas las declaraciones de Pablo Iglesias diciendo que estos actos protocolarios no sirven para nada. Me extraña que él no sepa que en la figura del Jefe de Estado estamos todos representados, no solo en los que están sentados en los escaños. Sería una señal de respeto hacia todos respetar (valga la redundancia) lo que dice el “inservible” protocolo, que no es otro cosa que un modo de visualizar la democracia en este país.

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Está claro que el famoso baldaquino del Congreso no pasa desapercibido para nadie… Pero, ¿cuánto lleva ahí como testigo mudo de las aperturas de legislatura y proclamaciones de jefes de Estado?

El actual y llamativo dosel rojo, que atrae las miradas de todos, ya se usó en la proclamación de Alfonso XIII, el 17 de mayo 1902. No se conoce la fecha exacta en la cual se fabricó, pero está ente 1900-1902. El festón colgante que rodea al baldaquino está decorado con los escudos de las provincias españolas. El escudo aparece en el centro, enmarcado por motivos vegetales. Y los fabulosos bordados en sedas que lo adornan debieron llevar muchas horas de trabajo y buena vista.

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Cuando no se usa es custodiado celosamente en la Real Fábrica de Tapices. Aquí os dejo un interesante vídeo de la Real Fábrica que explica todo el proceso para colocarlo, disfrutad de él. Y uno de la colocación, en versión comprimida, solo hay que pinchar para verlo.

Os dejo el enlace para ver la Solemne Apertura en directo. Sé que hay quien va a escribir muy bien sobre esto, así que no os aburro más.

Si os parece interesante podéis seguir en Twitter el perfil del Congreso, donde podréis aprender mucho más.

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