Política y Protocolo Oficial

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El pasado 30 de septiembre de 2016 se celebró el funeral por Shimon Peres, el hombre, con apellidos sefardíes, que soñó ser poeta y pastor de ovejas y terminó como diputado durante 48 años, ministro, jefe de Gobierno y presidente de 2007 a 2014. Tuvo lugar en el Monte Herzl de Jerusalén, donde están enterrados los “Grandes de la Nación”.

La oficina de prensa del Gobierno israelí contó un total de noventa delegaciones de setenta países y más de una treintena de jefes de estado y de gobierno.

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Felipe VI representó a España en el funeral, sentado en un lugar privilegiado entre el matrimonio Netanyahu y el presidente de Israel, Reuven Rivlin, durante la ceremonia fúnebre.

Don Felipe, mantuvo una reunión previa al funeral, acompañado por el ministro de Asuntos Exteriores en funciones, José Manuel García-Margallo, con el presidente de Israel. Esta tuvo lugar en la sede de la Presidencia del Estado de Israel y en el desarrollo de la misma el Rey invitó al presidente de Israel a hacer una visita oficial a España y viceversa.

Es probable que esta visita motivase el retraso del rey, que llegó cuando ya estaban todos en su lugar y con los lazos puestos; esto motiva la ausencia del lazo en la solapa de D. Felipe, como se intuye en el vídeo de la llegada.

Es de destacar que nuestro rey acudiese a la ceremonia con kipá, la prenda tradicional con la que se cubren los hombres judíos por respeto en presencia de Dios.

Tengamos en cuenta que Don Felipe, posee el título honorario de Rey de Jerusalén. El reino de Jerusalén fue fundado a raíz de la Primera Cruzada y tan solo estuvo vigente a lo largo de dos siglos (1099-1291). A pesar de que 1291 dejó de existir, el título al trono perduró vinculado al de Nápoles. Fernando el Católico nombrado en 1504 rey de Nápoles se trajo el título a España y desde entonces la corona española ostenta dicho cargo; de ahí que Felipe VI, además de España, sea también rey de Jerusalén.

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Como vemos, nuestro país tiene fuerte raigambres históricas con el Israel. De hecho, el Parlamento español aprobó hace poco más de un año una ley por la que los descendientes de los judíos expulsados de España en 1492  podían solicitar la nacionalidad española. La condición es que el solicitante tiene que demostrar que es descendiente de los expulsados mediante el visto bueno de la Federación de Comunidades de España. En Israel, la Federación colabora con entidades autorizadas por el Ministerio de Justicia de nuestro país, entre ellas, la Unión Sefardí Mundial (USM), que certifican el origen sefardí.

 

 

 

Hoy os quiero hablar de la importancia de la participación de todos los actores en un evento.

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A veces me sorprenden algunos “profesionales” que parece que van por la vida arreando ovejas, o que tiran del brazo de sus “señoritos” como las mamás tiran de los niños en dirección contraria a un puesto de “chuches”. !Seguro que os hacéis una idea de lo que quiero decir!

De ahí la importancia de que los señoritos no vayan a los actos como las vacas van al matadero. Empujados por sus equipos. Sino seguros, conocedores de la situación a la que se van a enfrentar.

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Tan importante es que nosotros sepamos prever cada situacuión, como que hagamos cómplices de ello a nuestros jefes, no para que trabajen por nosotros (está claro), sino en su propio beneficio.

Considero esencial la implicación de todos aquellos que participan en un evento puesto que favorece a:

El éxito de la comunicación

Es obvio que cuando todos los intervinientes principales en un evento saben el lugar que les corresponde, el objetivo del acto,… Les es más fácil controlar lo que hacen dicen y orientar todo ello hacia el éxito del mismo

El correcto desarrollo del acto

Es evidente que cuando uno conoce todos y cada uno de los momentos en los que ha de intervenir y se convierte en actor consciente favorece a que no haya retrasos, equivocaciones, malo entendidos y es capaz de reaccionar con más rapidez. Esto no solo favorece al acto, sino a la misma imagen del susodicho.

La fluidez y naturalidad

Esta serie de circunstancias llevan a que el acto se lleve a cabo sin tropiezos, con fluidez y naturalidad, como discurriría una reunión de amigos, lo que hace que todos se encuentren más a gusto, como en casa. Y que la seguridad que trasmiten que participan en el acto contagie al público que acude al mismo.

La resolución de imprevistos

Si los actores controlan perfectamente su papel, conocen los objetivos y el desarrollo del acto estarán más capacitados para ser parte de nuestra estrategia ante un imprevisto.

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Conclusión: si quieres que tu acto salga bien haz que tu señorito sea parte de él, en la medida de sus posibilidades… No son recomendables los “señoritos florero”.

De pequeña me gustaba ver “corrupción en Miami”. Reconozco que nunca fui fan de los estilismos de la serie y sigo sin serlo. A pesar de que el look de Don Johnson y de Philip Michael Thomas, marcaron la imagen televisiva y la moda de los años ochenta, ese look de mafioso del Caribe no va nada conmigo y me cuesta a la vista. Sin embargo creo que es más un problema de costumbre y de temporalidad que otra cosa.

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Nuestra cultura nos hace ver las cosas de una manera concreta. Hace un mes falleció mi padre en tristes circunstancias y me hizo darme cuenta de que muchas cosas que creemos fundamentales no son más que circunstanciales. En la vida hay muy pocas cosas importantes, pero la más grande es el respeto, la empatía,… El ser capaz de disfrutar de la vida, de las cosas pequeñas. Los gustos, los sabores, los colores, los olores,… son diferentes según la educación recibido. Lo que en protocolo llamamos “costumbre inveterada”, “usos”,… es variable. Lo que no puede variar es la importancia que se le dé al respeto.

Estos días tuvo lugar un importante acontecimiento: la Firma de la paz en Colombia.
El Gobierno y las FARC firmaron el acuerdo que ponía fin a 52 años de guerra ante el respaldo unánime de la comunidad internacional.

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Fotografía de la Presidencia de Colombia del mandatario Juan Manuel Santos, reunido con el secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry , y el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.

Llama la atención la vestimenta que llevan los firmantes… guayaberas. Para los que no están familiarizados con la materia, decir que las guayaberas finas son una vestimenta de etiqueta en los países tropicales y son vestidas en ceremonias solemnes. Los países en los que son más usadas son Cuba, República Dominicana, Perú, Puerto Rico, México, Panamá, Ecuador, Venezuela, en el Caribe Colombiano, Centroamérica, las Filipinas… y también han llegado hasta Canarias.

Se usan para diversas actos en las Cumbres americanas. Y, aunque existen diversas versiones de su origen, todas ellas lo sitúan en Cuba.

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La primera denominación fue “yayabera”, por tener su origen en las proximidades del río Yayabo. Pero la costumbre de los campesinos de guardar las guayabas dentro de sus prácticos bolsillos hizo derivar el nombre en el de guayabera.

Una de las leyendas de su origen dice que apareció en el año 1709, cuando un campesino cubano, de Sancti Spiritus, le pidió a su esposa que le hiciera una camisa cómoda para trabajar en el campo, que al final acabó popularizándose. Otra leyenda cuenta que un inmigrante español, de la misma época, montó una sastrería también en Sancti Spíritus, donde vendía camisas largas y anchas, con bolsillos apropiados para guardar el tabaco, que sería la futura guayabera. El tiempo permitió muchas variaciones y estilos, dando lugar a la actual.

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En esta foto llevan guayabera: Ricardo Martinelli, de Panamá: Mauricio Funes, de El Salvador y el Ministro de Relaciones Exteriores de El Salvador, Hugo Martínez.

Es propio en protocolo respetar la tradición del país anfitrión. Respetar el dress-code no obliga sino que se aconseja, pero es importante por varios motivos:

Es un signo de respeto y deferencia hacia el anfitrión

Permite orden y favorece la solemnidad de la ceremonia.

En muchas ocasiones no todos respetan el dress-code, esto no siempre es ofensivo puesto que el anfitrión también debe tener en cuenta la cultura del visitante.

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Así que si alguna vez veis a alguien vestido con guayaberas no vayáis a pensar que es fan de Sonny Crockett, ni cualquier otro motivo extraño.

 

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La semana pasada alguien me hizo un comentario acerca del tamaño de las banderas de un ayuntamiento, como codiciando que aquellas eran más grandes que las suyas… Aunque nos parezca que no, el tamaño es algo que importa y mucho y en el caso de las banderas está regulado.

El tamaño de la bandera se establece en el Real Decreto 1511/1977, de 21 de enero, por el que se aprueba el Reglamento de Banderas y Estandartes, Guiones, Insignias y Distintivos.

En este Decreto se describe la bandera:

“La bandera nacional es la compuesta por tres franjas horizontales, roja, gualda y roja, la gualda de doble anchura que las rojas”.

Y se indican sus medidas:

“Largo de la bandera: 3/2 de a.

Ancho de la bandera: a”.

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El material del que debe estar hecha es:

“Seda, tafetán, lanilla o fibra sintética, según los casos”.

Y el tamaño o, mejor dicho, los tamaños (especificados en el nº20 del título 1 del Citado Decreto):

TIPO de BANDERA LARGO ANCHO
1 6.640 milímetros 4.430 milímetros
2 4.110 milímetros 2.740 milímetros
3 3.240 milímetros 2.160 milímetros
4 1.500 milímetros 1.000 milímetros
5 750 milímetros 500 milímetros

Los edificios militares y los edificios al servicio del Estado izarán las banderas de los siguientes tipos, proporcionados a las alturas de las edificaciones. Esto lo especifica también dicho Decreto:

Altura del edificio

Tipo de bandera

Superior a 25 metros

2

Entre 10 y 25 metros

3

Inferior a 10 metros

4

Existen algunos excepciones, como es el caso de los edificios militares, donde “cualquiera que fuere su altura estarán dotados además de la bandera tipo 4 para ser izada en días de mal tiempo en sustitución de la que corresponda reglamentariamente” (¡más vale prevenir que curar!).

Y “en aquellos establecimientos en que la bandera se iza en mástil fijo a tierra se adoptará el tipo número 3, siendo las astas, mástiles y picos en que se enverguen las banderas de madera en color nogal claro o metálicas pintadas de blanco, y tendrán una altura proporcionada a las medidas de aquella. El extremo superior de las astas y mástiles irá provisto de un disco o galleta con roldana para el laboreo o paso de la driza”.

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 ¿Estáis de acuerdo conmigo en que el tamaño importa?

El pasado fin de semana mi amiga y periodista, Mayra Álvarez, y yo juramos bandera en el Cuartel “el Rey” en el Pardo. A raíz de ello he recibido numerosas preguntas, unas muy inteligentes y otras no tanto, por lo que he pensado en escribir este post.

Podría ponerme a explicar paso a paso en qué consiste una jura de bandera, pero os iba a aburrir y es algo que podéis encontrar en cualquier manual.


Voy a intentar responder a todas las preguntas que me han hecho y espero que con ello queden resueltas todas las dudas.

Origen de la Jura de Bandera

La ceremonia de la Jura de Bandera procede de la Antigua Roma. Entonces recibía el nombre de ‘sacramentum’ y convertía, en términos jurídicamente, a un ciudadano en un legionario, para poder enfrentarse en la batalla en defensa de Roma.

En España se conocen juramentos desde la Edad Media; a lo largo de los siglos y en toda Europa, se ha mantenido el juramento ‘militar’, mediante fórmulas y rituales fijados por las máximas autoridades, ya fuera el Rey o el Gobierno.

Es a partir del S.XIX, cuando estas ceremonias ritualizadas se celebraban en las calles y plazas más importantes de nuestras ciudades. Eran de gran atractivo para la población en un tiempo en el que el Servicio Militar era obligatorio y las ceremonias tremendamente vistosas.

¿Para jurar bandera hace falta ser militar?


“¿Pero tú eres militar?¿Cómo es eso de que vas a jurar bandera si no eres militar?”

La Jura de Bandera civil es un acto solemne en el que todos los ciudadanos pueden participar. De hecho, cualquier civil puede hacerlo en las fechas que las Fuerzas Armadas (Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército de Aire) designan cada año en diferentes localizaciones a lo largo y ancho de la geografía española.

En el año 1996 se redujo el tamaño del Ejército y se suspendió el Servicio Militar obligatorio en España. Desde este momento se han venido reduciendo aquellas grandes ceremonias de la Jura de Bandera pero, paralelamente, se venía apreciando que cada vez más civiles pedían, sin hacerse militares, poder hacer su Jura de Bandera, aprovechando que un hijo, un hermano o un sobrino militar hacían la suya. Esta es la razón por la que se establece un procedimiento administrativo para solicitar al Ministerio de Defensa la posibilidad de hacer la Jura de Bandera.

Jurar bandera no solo es algo que pueda hacer un civil, es además un derecho ciudadano.


La Constitución hace hincapié en el derecho de los ciudadanos a participar en los asuntos públicos, directamente, en el Art. 23, y en  la consagración de la libertad individual, como el primero de los valores superiores en los que se sustenta nuestro ordenamiento jurídico nacional, Art. 1.


¿Qué sentido tiene jurar bandera? ¿Cuál es el significado del acto?

Lejos de ser un acto fascista la Jura de Bandera es la expresión pública e individual de lealtad hacia los españoles y hacia la Nación española. Como no me canso de repetir una y otra vez “la bandera de España simboliza la nación; es signo de la soberanía, independencia, unidad e integridad de la patria y representa los valores superiores expresados en la Constitución” (Art.1, Ley 39/1981, de 28 de octubre, por la que se regula el uso de la bandera de España y el de otras banderas y enseñas)

Es decir, la bandera no representa una forma de gobernar, a un partido, a una persona,… la bandera nos representa a todos y cada uno, representa el respeto hacia otros y hacia sus diferencias, el buen trato a otras culturas,…

Después de jurar contestando en voz alta a la fórmula oficial, los ciudadanos pasan de a uno ante la bandera y la besan. Este hecho simboliza públicamente la firma del ‘contrato’ de servicio a la defensa de los intereses colectivos de los españoles.

¿Jurar bandera es de “fachas”?

Después de lo dicho, es evidente que no.

La palabra facha es una deformación coloquial del término fascista (seguidor del fascismo), que a su vez proviene de fascio, un símbolo del antiguo Imperio Romano. Actualmente se emplea para hablar de personas con talante poco democrático. Alguien que ama a su pueblo y a su bandera y que promete ser un buen ciudadano y trabajar en favor de su Patria (esto es no maltratar al que es diferente sino trabajar por acoger, integrar y crecer) no es un facha sino un ciudadano respetable.

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A partir de la Jura de Bandera, el ciudadano seguirá en su mismo empeño, impulsado por su libertad individual, de contribuir al bien común, de ser un buen ciudadano. La jura es un compromiso personal cuya implicación se mide según las posibilidades personales, pero es un hecho loable y no deleznable. Es la expresión cívica, pública e individual de lealtad hacia España y hacia los españoles. Se trata de un compromiso por defender los intereses colectivos.

Es una forma de mostrar ante todos que se está decidido a contribuir al bien común. Es una promesa que el ciudadano se hace a sí mismo y que se puede desempeñar en cualquier ámbito social, ya sea en el trabajo o con la familia, en el entorno público o privado. Cosas como pagar impuestos como exige la Ley, colaborar con los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado cuando la situación lo requiere, comportarse de forma adecuada, etc.

Para que os hagáis una idea de lo que digo os dejo una imagen en la que podéis ver a S.M. la Reina Doña Letizia rindiendo honores a la Bandera.

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Requisitos 

Los requisitos que se tendrán que cumplir son los siguientes:

  • Tener la nacionalidad española.
  • Tener cumplidos los dieciocho años de edad en el momento de la jura o promesa ante la Bandera de España.
  • No haber sido declarado incapaz por sentencia judicial firme.

 

¿Qué debo hacer si quiero jurar bandera?

La Ley 39/2007 de 19 de noviembre, en su disposición final décima, se encarga de regular el Juramento o promesa de los españoles ante la Bandera de España:

“Los españoles que lo soliciten podrán manifestar su compromiso con la defensa de España, prestando el juramento o promesa ante la Bandera, con la siguiente fórmula: «¡Españoles! ¿Juráis o prometéis por vuestra conciencia y honor guardar la Constitución como norma fundamental del Estado, con lealtad al Rey, y si preciso fuera, entregar vuestra vida en defensa de España?» A lo que contestarán: «¡Sí, lo hacemos!»”

Por la Orden DEF/1445/2004, de 16 de mayo, se establece el procedimiento para que los españoles puedan solicitar y realizar el juramento o promesa ante la Bandera de España.

 

Si he sido objetor de conciencia y no hice el Servicio Militar, ¿puedo Jurar la Bandera en un acto civil?

Sí. No haber hecho el servicio militar obligatorio no impide ser partícipe de este acto.
¿Se puede repetir la Jura de Bandera? Si  ya juré cuando hice el Servicio Militar, ¿puedo repetir?
Sí, de hecho, en el formulario de inscripción se pregunta si se ha participado previamente en alguna otra Jura.

 

¿Cómo conocer las fechas y lugares de una jura?
La página web del Ministerio de Defensa ofrece el listado completo. Para inscribirse es obligatorio rellenar una solicitud y remitirla al Ministerio de Defensa o la Subdelegación de Defensa de la provincia en la que participarás en la Jura.

Aquí puedes encontrar más información.

Aquí puedes descargar la solicitud para jurar bandera

 

Algunos detalles protocolarios de una jura de bandera

A) ¿Cómo me visto para una jura? ¿Cuánto tiempo antes tengo que estar? ¿Puedo sacar fotos?


Es un acto solemne. Por regla general, se pide que los hombres vayan de traje oscuro y las mujeres de traje corto; no obstante no hay que preocuparse puesto que se suele informar en las instrucciones que hacen llegar a los inscritos en una Jura civil. No se impide a nadie prestar juramento o promesa por su indumentaria, pero conviene seguir cierto protocolo a la hora de vestir. Para cualquier duda se puede uno informar en la Delegación o Subdelegación de Defensa de la provincia correspondiente.

Se debe llegar con dos horas de antelación para conocer los detalles e indicaciones a seguir.

Posteriormente cada jurando recibirá las fotos y vídeo del acto. Es preferible concentrase en el acto y no en sacar fotos.

B) ¿Hay que besar la Bandera Nacional? 


Se besa la bandera como un gesto simbólico que supone sellar el compromiso con España. Como curiosidad, cuando los participantes civiles se inscriben para formar parte de estas ceremonias se recomienda a las mujeres no llevar carmín en los labios, para no manchar la Bandera.

C) Programa general del acto de la jura:

  1. Formación de las tropas, banda de música.
  2. Acceso y colocación de invitados generales.
  3. Formación de la compañía de honores.
  4. Acceso de autoridades militares y civiles a tribuna.
  5. Incorporación de la bandera y honores.
  6. Misa castrense.
  7. Revista de la tropa.
  8. Homenaje a los caídos.
  9. Desfile de la tropa.
  10. Juramento a la bandera.
  11. Paso ante la bandera.
  12. Discurso de la primera autoridad militar.
  13. Vino de honor.

¡Yo no quería, pero me obligaron…!

Luego dicen que hablando de banderas me convierto en la niña del exorcista, pero bien que me llaman por teléfono para preguntarme las dudas protocolarias en lo que a ella se refiere.

Así no:

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Y claro, tanto va el cántaro a la fuente…¡que al final me sale un post!

Vamos a explicar lo del luto de las banderas, que es una cosa muy seria, porque afecta al dolor de todo un pueblo. El luto no es algo que se haga para quedar bien, es un símbolo del pésame del mismo pueblo al que representa la bandera.

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En primer lugar aclarar que el luto oficial solo pueden declararlo las administraciones públicas: el Gobierno Central, la Comunidad Autónoma y los Ayuntamientos. Se hace a través de un documento oficial publicado en el BOE, los boletines de las Comunidades o de las Corporaciones. En estos documentos se fija el luto y su periodo.

La bandera nacional debe ondear en el exterior de los edificios oficiales todo el año. Cuando se trata de un luto oficial ondeará a media asta.

En las banderas de interior se coloca un lazo negro en la parte superior del mástil, como símbolo de duelo. No se debe colocar un crespón ni tampoco ponerlo sobre el escudo o a modo de amarre de la bandera o como si fuese una “banderilla”. Hemos de tener en cuenta que la Ley de la Bandera de España prohíbe en su artículo noveno lo colocación de cualquier símbolo sobre la misma, y el lazo o crespón lo es.

Así no:

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El Real Decreto 684/10 de 20 de Mayo nos deja claras algunas ideas, en su artículo 3:

“No se rendirán honores, salvo los fúnebres, y la Bandera permanecerá izada a
media asta ininterrumpidamente día y noche cuando el Gobierno decrete luto nacional por
un periodo de tiempo determinado. De la misma forma se actuará en el ámbito de las
Comunidades Autónomas, de las Ciudades de Ceuta y Melilla y en los municipios cuando
el luto se establezca por sus órganos competentes”.

Pero se da un problema, municipios o comunidades autónomas declaran el luto oficial para su bandera y hacen lo mismo con el resto de las banderas que la acompañan. Esto no es posible desde el punto de vista legal, puesto que, como dijimos, la bandera de España sólo puede ondear a media asta cuando lo aprueba el Consejo de Ministros.

Para evitar la mala impresión que causa el ver una bandera izada y otra a media asta, los expertos ofrecen dos soluciones diferentes:

  • se han de retirar las demás banderas y dejar sólo la regional o local a media asta (pero esto obligaría a retirar la bandera española, que debe ondear y ocupar un lugar preferente en todas las instituciones oficiales, según la ley 39/81 de 28 de octubre, sobre la bandera nacional).
  • colocar todas las banderas a media asta ( a pesar de lo que dice la legislación sobre quién es el responsable de decretar el luto de la bandera del Estado).

pero nunca unas arriba y otras abajo, cosa que llama poderosamente la atención. Sin embargo, sigue existiendo un vacío legal que se debería subsanar, para evitar la disparidad de criterios.

Así sí:

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Dedicado a mis compis de desayuno: Miguel Ángel, Maryorie y Tony… Gracias por aguantar mis enfados protocolarios…

Y ahora… un poco de diversión… https://www.youtube.com/watch?v=ogxE1mYBZ8o

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Sí, puede parecer un poco tonto escribirle al Sr. Margallo para contarle que te duele la cabeza… Pero es que a mí me duele por culpa de sus declaraciones de esta mañana.

Sé que otros compañeros han escrito sobre esto (Daniel y Mayra), pero yo también quiero poner mi granito de arena.

Lo primero es aclarar términos:

acomodador, ra.

“En los teatros y otros lugares análogos, persona encargada de indicar a los concurrentes los asientos que deben ocupar.” (Cfr. Real Academia Española)

protocolo

“Conjunto de reglas establecidas por norma o por costumbre para ceremonias y actos oficiales o solemnes. Conjunto de reglas que se establecen en el proceso de comunicación entre dos sistemas”. (Cfr. Real Academia Española)

diplomacia
“Rama de la política que se ocupa del estudio de las relaciones internacionales. Conjunto de los procedimientos que regulan las relaciones entre los Estados. Servicio de los Estados en sus relaciones internacionales”. (Cfr. Real Academia)

Aclarado lo que significa cada cosa según la RAE, que creo que tiene suficiente legitimidad, es evidente que, como dice el Sr. Ministro, los protocolistas no son los que se ocupan de sentar a la gente, esos son los acomodadores. Al contrario, se encargan de organizar los actos oficiales, estableciendo procesos de comunicación entre dos sistemas… Lo que en cristiano quiere decir que les allanan el camino a los diplomáticos.

Verá, Sr. Ministro, un protocolista no solo sabe de legislación protocolaria (las normas jurídicas de protocolo, en especial, aquellas que afectan directamente a los actos de naturaleza oficial, organizados por las instituciones o autoridades), lo que Ud considera sentar a gente… Vamos, Reales Decretos y esas cosillas de nada… Además de eso estudiamos Comunicación, Marketing, algo de Ciencias Políticas, Organización de Actos, Protocolo Militar, Deportivo, Eclesiástico, Seguridad, ¡Diseño gráfico! (sé lo que está pensando… pero sirve para algo más que para hacer sillas bonitas para los planos). En resumen,… estudiamos un montón para que cuando políticos como Ud llegan a un acto todo esté en perfecto orden, como si nada, como si cada acto se repitiese cada día con naturalidad… ¡Fíjese cuánto naturalidad que ni siquiera Ud se ha dado cuenta de lo que trabajamos y eso que se pasa el día en actos oficiales.

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Aprovecho la ocasión, ahora que ya sabe que esto se estudia, para pedirle a ver si la próxima vez que vaya a apuntarme al paro puedo hacerlo, porque mi profesión no existe en “el sistema”, aunque existan puestos oficiales… Que no tenga que apuntarme como “organizadora de congresos” o “azafata”, sino como protocolista. ¡Se lo agradezco!

El diccionario de la RAE dice exactamente del protocolo que contribuye “estableciendo procesos de comunicación entre dos sistemas”, porque, Sr. Ministro, sin el protocolo ni siquiera podría sentarse a negociar… no sabría Ud ni por dónde empezar… El protocolo es una herramienta de comunicación que elimina fronteras; arregla las meteduras de pata de algunos políticos que dicen cosas o hacen cosas que no deberían…

Tal vez no se ha dado cuenta porque los que trabajamos en esto somos PROFESIONALES, hacemos nuestro trabajo bien y no salimos en los periódicos; pero yo se lo aclaro, porque mi abuelita me enseñó que hay una obra de misericordia que se llama “enseñar al que no sabe”. Yo sé que Ud habló sin saber, pero se puede hablar sin tener razón, Sr. Ministro. Es más, parafraseando a alguien que sabe de verdad lo que vale un protocolista (lo sé por experiencia) le diré que “no por ser protocolista, ni acomodador, se es más tonto, ni se es más inteligente por ser ministro”.

Y que sepa Ud que pienso como mi compañera Vanessa… Y dé gracias al protocolo, que no lo permite, pero yo le sentaría de cara a la pared, ¡castigado!

 

“Yo aposté por el kichi porque estaba acostumbrada a personas en traje y chaqueta y quería ver a personas normales”

Esta frase, pronunciada por la joven que interrumpió el pleno del Ayuntamiento de Cádiz exigiendo una vivienda me ha hecho plantearme escribir este post…


¿Si te pones traje eres anormal? ¿Quién decide lo que es o no una persona normal? La normalidad y la bondad no está relacionada con la imagen. Las zapatillas pueden ser un disfraz, al igual que un traje y una corbata.

Una vez quedé a cenar con un chico, me ilusionaba la cita así que me arreglé y pensé durante horas qué ponerme. Él era una persona que se preocupaba de su aspecto y quería estar a la altura de la situación.

Cuando apareció llevaba unos tenis (bambas) bastante sucios y una sudadera con una mancha. Me sentó tan mal que no sabía qué hacer, aún así le aguanté su rollo un buen rato. Insistió en acompañarme a casa y al llegar a la puerta el tipejo quería besarme… Me enfadé tanto que le cerré la puerta en las narices y desconecté el móvil y el portero automático. Sus amigos insistían en que él era muy bueno… ¡era tarde!

Cuando uno queda con otra persona se molesta en acicalarse en virtud de lo que le importa la otra persona, quiere parecerle bien,…

El vestirse correctamente no es un signo de la bondad del corazón, ¡cierto! Pero con ello intentamos expresar una disposición de nuestro ánimo. Esta es la razón por la que uno tiene que ir vestido de acuerdo a unas normas al trabajo, a una fiesta,…

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Hay que tener en cuenta, cuando se trata de una fiesta, la voluntad del anfitrión. Si es quien organiza y nos regala, tiene derecho a elegir la etiqueta.

Ir en pantalones cortos no garantiza nada, igual que ir en corbata. Aún así, es importante nuestro aspecto exterior, ya que habla a los otros de nuestras disposiciones.

Un político acicalado, bien vestido, seriamente vestido,… muestra con ello su respeto hacia las instituciones, las mismas que representan a los ciudadanos.

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Es un error relacionar rastas o corbatas con ladrones. Tan mala es una cosa como otra y ambas son prejuicios.

Te pongas lo que te pongas, piensa que tu aspecto envía un mensaje a otros…

Entre que estos día hemos tenido el puente de todos los santos y no dejo de leer frases en redes sociales del tipo “a mí no me importa cómo vayan vestidos los políticos” me he venido arriba y he decidido escribir este post.

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San Ignacio era, entre otras cosas, un gran estratega militar y, cuando fundó la Compañía de Jesús dejó en ella su marcada impronta.

Como ya he dicho sabía qué se traía entre manos y, a pesar de ser un heraldo de la santa indiferencia, conocía la importancia de comunicar con la imagen. Vamos, que no le era indiferente.

Los que vivimos en estos tiempos nos creemos los descubridores de la comunicación a través de la imagen, pero esta es importante desde que el hombre es hombre y le funcionan los cinco sentidos.

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Cuando San Ignacio habla de “Indiferencia” no lo hace en el sentido de apatía, pereza o dejadez o “a quién le importa”, “me importa poco”, “¿y qué…?”. Por el contrario, “santa indiferencia” realmente significa una apertura total a “la voluntad de Dios”. Es decir, es un despego de nuestro propio ‘querer’, ya que, como diría Dante “en su voluntad está la paz”. (Ejercicios Espirituales # 23)

Creo que esto es aplicable a la tolerancia, que no es que te importe un pepino lo que haga el otro sino que te abres al respeto y eso te provoca paz. Esto es porque no te aferras a que tu manera de ver las cosas es la única buena.

Él se dio cuenta del gran valor y la diferencia entre cada ser humano. De lo importante que es saber cómo acercarse al corazón de los demás y comunicarle aquello que queremos. Por esta razón los jesuitas visten sobrias sotanas negras que los acercan al pueblo y les dan una imagen de pobreza y austeridad. Pensemos que eso fue una auténtica revolución entre el clero de la época.

Es cierto que la imagen no es lo más importante pero como dice un refrán español “la cara es el espejo del alma”, o al menos es lo primero que vemos.

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Si un político lleva corbata, chaqueta o va en chanclas y pantalón corto, eso no tiene porqué ir ligado a su gestión, pero nos envía mensajes acerca de él.

Nos guste o no, todos estamos condicionados por nuestros sentidos, lo que vemos, sentimos, lo que nos gusta o no, y nuestra educación.

Está claro que la política es comunicación; no basta con tener un buen plan, hay que ser capaces de “venderlo” y hacerlo con soltura y alegría.

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No se trata de hacer que los políticos sean todo un icono en el mundo de la moda más actual, sino que sean cuidadosos con la imagen que vayan a proyectar en la sociedad ya que, a fin de cuentas, más de la mitad del discurso que quieran transmitir será vendido gracias a la comunicación no verbal que desprendan y, en ella, uno de sus pilares fuertes es la imagen. La imagen puede hacernos sentir bondad, respeto, credibilidad, cercanía, cambio e incluso empatía.

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Decir que no te importa la imagen de un político es como decir que la belleza está en el corazón. Es muy bonito, pero está lejos de la realidad. Desgraciadamente la mayoría de los mortales, al menos de entrada, somos influenciables a través de los sentidos; como decía Patricia Centeno en su libro “Política y Moda”, “con una buena imagen se puede vender una mala idea, pero con una mala imagen es imposible vender una buena idea”.

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Es importante saber qué se quiere proyectar y es importante saber proyectarlo. Son indivisibles. Y qué se debe hacer para construir una imagen, reputación, para proyectar:

1. Pensar qué quieres que otros recuerden de ti. Un mensaje que genere impacto en los otros.

2. Analiza tu audiencia. No todos procesamos igual las cosas, busca cómo impactar de la mejor manera, considera a quién irá dirigida tu comunicación y adáptala.

3. Sé congruente, porque muchos ojos te observan, es inevitable. Y si te equivocas, rectifica y sé congruente. (Que conste que me he repetido adrede, para que quede claro)

“El ojo que tú ves no es ojo porque tú te veas, es ojo porque él te ve” Antonio Machado.

A mí siempre me gusta ser diferente, es una costumbre que tengo desde pequeña y que me ganó en casa de los abuelos el mote de “la protestante”. He de confesar que cada día me emociona más este mote porque sé que, en el fondo, mi abuelo me lo puso con cariño y que es un orgullo para él tener una nieta tan “protestona”.

Y para marcar la diferencia con todos estos señores que se pelean en los balcones con las banderas, que se empujan, que las usan como armas electorales arrojadizas,… pues yo voy a hablar de los “honores a la bandera”.


En primer lugar, para el que no lo sepa, la bandera es un símbolo del Estado. ¿Qué quiere decir eso? Pues muy sencillo, un símbolo del Estado es aquel que nos representa como Nación o Estado; como el Escudo, el Himno Nacional o la Bandera

La Bandera española se remonta al reinado de Carlos III (1759-1788), y ha experimentado diversas variaciones históricas hasta lllegar a la versión actual, regulada en la Constitución Española de 1978, en su artículo 4º.1.

Este artículo estipula que estará “formada por tres franjas horizontales, roja, amarilla, roja, siendo la amarilla de doble anchura que cada una de las rojas”.


Hemos de aclarar, en segundo lugar, qué son los honores militares. Estos son distinciones que se otorgan a algunas personas, ya sea por su cargo o dignidad, y a determinados símbolos, como es el caso de la bandera.

Así, los honores militares están regulados por el RD 684/2010 de 20 de mayo que aprueba el Reglamento de Honores Militares. Según el mismo se ordena rendir los siguientes honores:

  1. El Rey, a la Familia Real y a los Infantes españoles
  2. Las autoridades civiles del Estado
  3. Las autoridades del Ministerio de Defensa
  4. Los mandos militares
  5. La bandera de España
  6. Las autoridades extranjeras y de organizaciones internacionales
  7. Los jefes de representación diplomática y consular
  8. Y en todos los casos, se especifíca claramente quienes son estas personas o cargos a los que se refiere.

La forma de rendir honores se lleva a cabo de diferentes maneras:

  1. La posición del arma puede ser presentada, sobre el hombro o descansada
  2. Los cañonazos serán veintiuno, diecinueve, diecisiete, quince, trece u once
  3. Las voces de “¡Viva España!”: siete, cinco, cuatro, tres, dos o una, dependiendo de quién sea el homenajeado.

Las Fuerzas Armadas son las encargadas de rendir los honores que determina el Gobierno de la Nación. En el caso de la bandera, que es el que nos ocupa, a la hora de recibir honores, recibirán los máximos: de arma presentada e Himno Nacional completo, o duración condicionada, salva de veintiún cañonazos y siete voces de…

¡Viva España!