Sociedad y Protocolo

 

Es increíble la cantidad de personas que ignoran la necesidad de encargar determinados trabajos a profesionales de verdad. Hay profesiones que parece que las puede desempeñar cualquiera que se lea un libro de “cómo convertirse en….. en 10 pasos sencillos”. Te lees este libro y ya eres un excelente periodista, informático, diseñador gráfico, estilista, experto en moda, organizador de bodas, protocolista,…

También está la opción de buscarlo en internet… 240 créditos de grado y 60 de master, como mínimo, para que te sustituya Google o cualquier otro buscador de internet (que no tengo nada personal contra ellos). Y no os hago la cuenta en euros por crédito para que no lloréis.

Es cierto que un verdadero profesional lo configuran muchos aspectos:

  • la formación
  • la experiencia
  • la capacidad personal de desarrollar el trabajo y de desarrollarse como persona
  • la actitud
  • la responsabilidad y el empeño

Pero lo que está claro es que “San Google” no puede sustituir a una persona:

  • ¿Y si te quedas sin tarifa de datos y no hay wifi? Ya lo estoy viendo… un embajador buscando su sitio en un evento y el “profesional” diciendo “espere que me ponga de puntillas a ver si encuentro wifi y busco en google dónde tengo que colocarle”.
  • Y si surge un imprevisto, algo que nos obliga a reaccionar con rapidez… ¿Nos vamos a parar a buscarlo en Google? Nuestra profesión requiere rapidez y responsabilidad en las decisiones.
  • Y si Google te da dos opciones contradictorias. ¿Quién ha dicho que todo lo que diga Google es verdad? ¿Quién te garantiza el orden de fiabilidad de una referencia de Google?

BUSQUÉ EN GOOGLE:

“EL AMOR DE MI VIDA”

Y ME DIJO

“QUIZÁ QUISO DECIR:

MITOS Y LEYENDAS”

Estoy seguro de que a ninguno de nosotros nos gustaría llegar malísimo a urgencias y que nos dijeran: “siéntese en esta camilla y vaya buscando en Google lo que tiene”.

La importancia de contratar un profesional en el mundo del protocolo y la organización de eventos puede parecer intrascendente, pero una mala gestión de la comunicación, el orden y la seguridad puede tener graves consecuencias.

Porque un buen profesional, aunque no tenga la solución exacta sabe distinguir cuál es entre todas las posibles.

Cuántas veces le oí a mi padre eso de “si no te queda bien, por muy de moda que esté, no te lo pongas”. Pues últimamente están de moda las pajaritas y alguno se lo ha tomado muy en serio… Esto es lo que vimos el otro día en un conocido programa de Cuatro, First Date:

Actor, 41 años. #FirstDates199

Se trata de una corbata corta que se abrocha por delante con un lazo cuyas puntas sueltas apenas sobresalen de la lazada.

Origen de la pajarita

Tiene un curioso origen, ya que nació en el S.XVII entre los mercenarios croatas, que utilizaban  una bufanda para cerrar la abertura de sus camisas y protegerse del frío. Y a lo largo del S XVIII y XIX se extendió desde Francia a  toda Europa.

Around the world

Según el lugar del mundo en el que la compres recibe un nombre diferente: corbata de lazo, corbata de moño, corbatín, moño, moñita, pajarita o humita. Cada uno la llama según su costumbre o tradición, pero son la misma cosa.

Pajaritas y protocolo

El protocolo nos dice que la pajarita no se debe llevar a las bodas por un motivo: es la prenda que acompaña al esmoquin que se trata de una vestimenta usada, como diría Gerardo Correas, “para algo muy festivo y de noche, como una puesta de largo o la fiesta de fin de año”. Y por qué hay que llevar pajarita con el esmoquin, ¡simple!: te lo pide el mismo cuello de la camisa.

Sin embargo la pajarita está de moda, ha hecho una prodigiosa reaparición en acontecimientos lúdicos y semi-formales como fiestas de noche y cócteles. En la actualidad cada día vemos más gente con pajarita. De hecho yo misma conozco a un diseñador que hace unas preciosas. Su marca se llama Sarantontón y podéis ver sus diseños aquí.

Y la pregunta es: ¿se llevan correctamente? ¿Se puede mezclar el concepto de moda con el de protocolo? No. Es evidente entonces que no hablamos de lo mismo cuando hablamos de moda que de protocolo. Esto no quiero decir que estén peleados.

Por eso tienes que tener cuidado y pensar si es adecuado o no ponértela para ciertos eventos. Y mucho menos en el lugar inapropiado… Tus barbas de hipster no necesitan ni lazos ni pajaritas.

images.jpg

A veces me pasa que tengo que organizar un acto y no hay manera de que los asistentes me confirmen.

Me llama uno y me pregunta si va a venir otro y el otro me llama y me pregunta si va a venir uno, en un bucle sin fin de pandillas colegiales.

Me entran unas inefables ganas de ponerles de ejemplo la siguiente situación:

“Si tú celebras tu cumpleaños, ¿te gustaría que los invitados te llamasen y te preguntasen quién va?”

Evidentemente no,… Se me ocurren miles de razones y contestaciones que uno no da por educación, pero que son completamente legítimos:

“A mi fiesta invito a quien me da la gana”

“Si vienes a mi fiesta será por mí”

… E incluso: “¿y a ti qué te importa a quién invite yo?”

images.jpg

Claro que como soy protocolista…y mis padres me enseñaron bien, todo sea dicho,… ¡no lo hago!

Algunos se atreven a decirte claramente: “es que si va fulanito yo no voy”, en un alarde de cara dura… Y es que se va perdiendo la elegancia, ¡una pena!, en aras de una supuesta heroica claridad.

Como veis resulta una falta de educación terrible andar interrogando sobre la lista de invitados y los datos de los mismos. Metiéndose en la privacidad de los demás  exigiendo de forma dictatorial y dando muestras de ostentación de poder, en algunos casos.

Es cierto que las fotos y las compañías importan, pero es mejor rechazar una invitación que despreciar al anfitrión y que no te vuelva a invitar o critique tus intereses. Es una forma de construir o destruir para siempre la marca personal.

images.jpg

En las peleas infantiles es mejor quedar bien…

images.jpg

Es increíble el poco valor que le damos hoy en día a la educación social. No es de extrañar que muchas empresas introduzcan en sus entrevistas de trabajo pequeñas “pruebas” sobre cómo se relacionan socialmente sus candidatos: cenas, meriendas, fiestas o reuniones,…

reuniones-compartir-proyecto-enfoquese-importantes_ELFIMA20150603_0013_1.jpg

Hace unos días me encontraba en una interesante reunión cuando se me acercó una joven muy bien maquillada, preciosa, alta, guapa… Comencé a hablar con ella y su curriculum me impresionó. Hablaba de la Haya y de reuniones en la OTAN como si fuese todos los días por allí de paseo. Se notaba que sabía lo que se traía entre manos. De estas personas que mientras hablas con ella piensas: “cuando llegue a Presidenta podré decir que tuve el gusto de conocerla”.

Mi buena impresión se mantuvo durante un rato, hasta que decidimos acercarnos a la mesa del café. Se sirvió una taza, le dio vueltas al azúcar… y se la acercó a los labios tal que así (evidentemente ella no es la persona que se ve en la foto):

imgres-36.jpg

¡Horror! ¡Esa imagen se me va a quedar grabada en la mente toda la vida! Cómo destruir tu imagen personal en un segundo… No encuentro definición más gráfica de cómo perder la elegancia en un minuto mientras al otro le caen cubos de hielo encima.

Mientras tanto intentaba no perder la sonrisa y seguir con la conversación, pensando…

images.png

Así que ya sabéis… Si no queréis dejar de ser interesantes para vuestro interlocutor mantened los dedos en su sitio en todo momento. Algo así….

cuenta-menandcoffee-recoge-chicos-guapos_MDSIMA20150315_0028_11.jpg

 

 

tacones n.jpg

Quiero dedicar este post a mi padre que me enseñó el verdadero valor oculto dentro de una mujer, que no es otra cosa que el que está oculto en un hombre: el valor de ser persona.

El hombre que me enseñó a luchar, sin rendirme, para conseguir aquello en lo que creía, el caballero ¡Va por ti!

Estos días nuestra compañera de “Política y Protocolo“, Diana Rubio, ha compartido un artículo de El Mundo escrito por Carlos Fresneda, corresponsal en Londres: “A Theresa May: “Señora primera ministra, quítese los tacones”, de 15/09/2016 13:57 .  El artículo versaba sobre la necesidad o no necesidad de que las mujeres lleven tacones en el trabajo y la polémica desatada a través de una petición de solidaridad con el tema a la Ministra May.


Este es un tema complicado sobre el que últimamente se oye mucho hablar en medios. Aquí os dejo algunos artículos sobre casos de este tipo:

imgres-22.jpg

Post en blogs especializados en derecho sobre el tema, como es el caso de Garrigues o Adriá Abogados.

Y muchos casos similares con los que no pretendo aburrir y que podéis localizar en buscadores y similares.

Con respecto al caso, me planteo qué solución aporta el protocolo empresarial y social al tema.

Es mucho lo que el protocolo media en casos de este tipo. Mi padre me enseñó que una profesión debe ser un medio para convertir la sociedad en algo mejor, de lo contrario no sirve para nada, no aporta, aunque uno llegue a lo más alto. Y por eso escogí esta profesión porque creo que es medio para mejorar los valores sociales y empresariales… y también el rendimiento del esfuerzo humano.

1434562968_089481_1434567078_noticia_normal.jpg

He encontrado acerca de esto algunos artículos de power dressing que hablan del poderío de los tacones. No desconfío del poder de la impresión y de la fuerza de la imagen; sin embargo creo que hay cualidades que pueden perfectamente suplir unos tacones. Algunas teorías acerca de que los tacones son un elemento sexual que fragiliza a la mujer me parecen tan disparatadas y en la misma línea de las de que dicen que los tacones son un elemento satánico.

Los tacones nos hacen parecer altas y esbeltas. Algunos hablan, como este fantástico post de Sr. Protocolo del tamaño adecuado para cada ocasión. No me parece mal, pero quiero recordar que algunas normas de protocolo social son sugerencias, no de obligado cumplimiento. Si uno tiene un problema de espalda es mejor ir en tacón bajo o plano a una boda o a un evento de trabajo que tener que quitarse los zapatos o montar un número de circo. ¡Ese bendito sentido común! ¡Con lo mona que estoy yo con mis tacones “kitten heels” a lo Audrey Hepburn!

Uno tiene que usar la cabeza y no va a ir a trabajar de profesora de gimnasia con unos Louis Vuitton de 15 cms, como tampoco vas a una boda en bailarinas, como no te presentar al Consejo de administración de Repsol con unas Nike con luces Led… por muy divina que te veas.

Una mujer no necesita ni quitarse ni ponerse unos tacones para dar ejemplo. Una profesional, ya sea de la empresa pública o privada, demuestra su profesionalidad con su buen hacer diario. Es cierto que el respeto pide que uno vaya correctamente vestido al trabajo, pero de ahí a determinar la altura de los tacones va un mundo. En ningún sitio dice que sea necesario emular el estilo del hombre para ir a la oficina, ni llevar unos zapatos propios de una cena de gala… o de un show de Drag Queens… El protocolo y la educación social están para facilitar la vida, no para martirizar ni cosificar mujeres.

Lo que es evidente es que para cambiar algo en el mundo y, en este caso en la empresa, es necesario crear un sistema que implique a toda la organización. Muchos asocian las diferencias de trato en la empresa, desde el punto de vista del género, con diferencias salariales, conciliación, pero todos estos inconvenientes son mejorables con una buena política de educación a través del día a día y de los procesos de comunicación de la empresa, tanto internos como externos.

Desde el punto de vista del protocolo el trato debe ser igual para mujeres que para hombres y se debe atender al cargo. Es una cuestión de “meritocracia”, no de “sexocracia” o de “taconicracia”.

Vivimos en un mundo cambiante, en evolución continua. Los tiempos y los modelos evolucionan  (se pretende que hacia mejor), el protocolo empresarial está orientado a crear empresa, a potenciar su imagen. Gracias a Dios, cada día se vincula más la RSC con las políticas de igualdad, integrando estas como parte de la garantía de calidad y excelencia profesional. Las políticas de igualdad en una empresa responden a una tendencia de modernización de la misma y a un intento por maximizar el beneficio partiendo del cuidado del personal humano. La RSC no se debe ligar solo al mecenazgo y la solidaridad, también debe orientarse a que cada individuo actúe de una forma ética y sostenible en su propia función. Que se colabore al bien común y que el respeto y el orden sean claves en el trato diario y en el trato con el cliente.

images-18.jpg

Si bien es cierto que en el mercado laboral, independientemente de nuestra valía, y por suerte o por desgracia, la primera imagen que transmite cada persona está ligada a su aspecto y,por ende, a su ropa, se potenciar el valor personal y profesional. Si entendemos el protocolo empresarial como “el compendio de normas escritas que regulan la actuación de una empresa, tanto interna como externamente”, nos daremos cuenta de que esas normas pueden ayudar a orientar el pensamiento, la convivencia, el comportamiento….

En las últimas décadas el mundo del trabajo ha sufrido grandes transformaciones como resultado de la incorporación de una fuerza laboral caracterizada por la diversidad. Bajo esta perspectiva la vinculación de la mujer al ámbito laboral se ha dado a pasos agigantados, aunque en condiciones de inequidad.

Los tratos vejatorios a la mujer en el trabajo no deben estar nunca bien vistos. Es buena señal la empresa que castiga todas estas cosas. En el mundo de las azafatas, por ejemplo es algo recurrente. No se nos olvide aquel episodio por el que Hamilton fue criticado en un mundial, en el que baño literalmente a una azafata con una botella de champán. Aquel día yo bloqueé a un “tipo” de mi facebook por comentar que las contrataban para hacer de objetos y no se podían quejar. El que una persona trabaje con su imagen no la convierte en un objeto y no disculpa al que la trate como tal.

hamilton4.jpg

Si la conciencia feminista depende de unos tacones, la conciencia feminista no sirve para nada. Gracias a Dios no es así. Es una lástima que nos fijemos mucho más en el armario de las mujeres que se dedican a la política que en el de los políticos, como es el caso reiterativo de la Ministra May. Te pongas el tacón que te pongas… ¡Vuela!

images-19.jpg

Hoy he visto un artículo compartido en redes que nos habla acerca de los títulos nobiliarios.

El artículo expone que desde la Proclamación de Felipe VI como rey, en junio de 2014, no se ha concedido ningún título nobiliario. Pero no dice si el que Felipe de Borbón no haya otorgado ningún título va a ser una línea de actuación, o si es una simple curiosidad que cambiará con el tiempo.imgres-27.jpg

Seguro que a muchos os surgen un montón de preguntas antes de pronunciaros:

Por qué se concede un título nobiliario

Los títulos nobiliarios son una dignidad otorgada por el Rey. Lo podemos comprobar leyendo el artículo 62 de la Constitución, que dice así: “conceder honores y distinciones con arreglo a las leyes”, al enumerar las funciones del titular de la Corona.

En teoría, son muestras de reconocimiento sociales a una trayectoria llena de méritos en cualquiera de los ámbitos de la vida: laboral, social,…

Cómo se hace

Pues mediante un Real Decreto, firmado por el ministro de Justicia, que se publica en el BOE.

titulos nobiliarios legislacion.jpg

Qué título nobiliarios existen

Por esto orden:

Duque/Duquesa

Marqués/Marquesa

Conde/Condesa

Vizconde/Vizcondesa.

Barón/Baronesa

Señor/Señora

Todos estos títulos mencionados, desde Marqués hasta Señor, se pueden conceder con o sin Grandeza de España. Los hijos de las infantas e infantes son Grandes de España.

Además, existe el título de Caballero, también de origen medieval y que suele estar asociado a las órdenes militares o de caballería,… En la actualidad existen Corporaciones Nobiliarias y Órdenes del Reino. El título de Caballero siempre se concede sin Grandeza de España.

imgres-23.jpg

Qué clase de privilegios otorga el tener un título nobiliario

En la actualidad la posesión de un título de nobleza no supone ningún privilegio legal real, gracias a Dios lo del derecho de pernada y perversiones similares ha pasado a la historia. Desde hace ya décadas los títulos nobiliarios han quedado reducidos a su carácter honorífico y simbólico. El último privilegio fue suprimido en 1984 y era el derecho a pasaporte diplomático que poseían los Grandes de España.

imgres-26.jpg

Las sucesiones en los títulos las tramita el Ministerio de Justicia y el uso de los mismos está sujeto a impuestos. Un aspecto que ha cambiado, gracias a una ley aprobada en 2006, en la que se establece la igualdad entre el hombre y la mujer, es el de la antigua preeminencia del varón sobre la mujer a la hora de heredar estos títulos. Algo digno de mención.

images-22.jpg

Hoy mismo leía yo otro artículo compartido en redes del blog de “bocadosdemadriz” que hablaba de que los nuevos títulos nobiliarios eran los puestos de trabajo. Un post simplemente genial que nos acaba llevando a una cosa: la gestión del ego.

El verdadero problema no es la actualidad o no de los títulos nobiliarios, de los cargos honoríficos,… El verdadero problema es el mal uso de las herramientas que las estructuras sociales ponen a nuestro alcance.

Antes de lanzarnos a quemar Condes y Marqueses veamos si merece la pena gastar gasolina y cerillas.

Lo primero que debemos tener en cuenta es que los títulos nobiliarios tienen como fin premiar la excelencia. Aunque en algún momento de la historia puedan haber representado otra cosa

images-23.jpg

No es malo que haya nobles o distinciones especiales. Son elementos que nos sirven para premiar y distinguir, y para ordenar la sociedad y premiar a aquellos que obran con nobleza o que han trabajado denodadamente por una causa justa.

No voy a negar que hay títulos no merecidos o conseguidos de forma poco legítima, pero esto es igual para todos.

images-21.jpg

Hoy en día un título nobiliario no es más que algo honorífico. No debería ser molesto que existan. Me preocuparía mucho más por lo que decía el otro artículo “los puestos de trabajo”, la necesidad de adornar y de inflar curriculum ante la imposibilidad de demostrar competencias.

Tal vez lo que nos debe molestar no es la importancia de si debe existir o no la nobleza, sino si los egos humanos modernos se nos descontrolan por otros caminos. Es cierto que es necesario reformar en las formas, valga la redundancia, pero antes de arrasar con todo debemos comprobar si nos gusta la idea de base y si en lugar de arramplar con ella podemos mejorarla. Porque hay que reconocer que todos no somos Miguel Delibes y apocos les amarga un marquesado…

images-20.jpg

 

 

 

Este viernes se ha casado Kiko Matamoros con Makoke, para los que no seguís la prensa rosa tal vez ni os suene. Sin embargo creo que todos conocéis, al menos de oídas, a Belén Esteban.

Lo que verdaderamente me ha sorprendido es que Belén nunca haya oído hablar ni haya visto los protectores para los tacones, tal vez nunca ha ido a una boda o un evento sobre césped organizada por un verdadero profesional…

Es importante, en este tipo de eventos cuidar los pequeños detalles, no serían mis primeros Michael Kors hundidos y muertos en el jardín de un evento. Los protectores de tacón no solo impiden que el zapato sufra sino que también impiden que te hundas como el Titanic y, como me pasó a mí en un jardín de la Moraleja, te caigas de espalda (¡sí, pueden reir!).

Los que me seguís de cerca ya sabéis lo amiga que soy yo de los zapatos, por mis fotos épicas… Una invitada preocupada no es feliz en un evento y no ayuda a hacerlo más divertido… ¡Lo digo por experiencia! Y si el zapato es claro y de tela…

imgres-21.jpg

Los tamaños van por tallas, que oscilan según el ancho de los tacones. Son flexibles y fiables. No se caen y no resbalan.

Hay que saber escoger la talla: grandes te caerás, pequeños te rozarán la piel del zapato (una pena).

Como os digo siempre, los pequeños detalles marcan la diferencia y con ellos se gana el corazón de los asistentes.

12976577_269467203396282_129810086_n.jpg

Tengo un compañero de protocolo que siempre me recuerda como repartió, a la salida de un evento, esponjitas para limpiarse los zapatos y alguno de los asistentes llegó a escribirle para darle las gracias.

¡No lo olvides, lo pequeño es grande! ¡Haz que los asistentes a tu evento se sientan especiales.